Cuatro triunfos visitantes en la primera semana de los octavos de la Champions. Cuatro demostraciones palmarias de que los equipos grandes carecen de complejos cuando salen de sus estadios.
Mientras los equipos europeos con identidad y carácter, Bayern, Barcelona, Paris Saint-Germain y el Atlético de Madrid, encararon sus partidos con ímpetu y frenesí ofensivo, por estos lados se sigue viendo el fútbol de miedo, el temor a perder, ese “vamos a esperar, vamos a ver qué pasa, aguantemos el cero, que ya tendremos una ocasión y la aprovechamos”.
Claro, no es justo comparar el potencial del que disponen los técnicos de los grandes de Europa con las nóminas que presentan esos equipos que en Colombia identifican el fútbol miedoso y el temor reverencial a perder. Pero en algunos casos y en determinadas circunstancias esos ‘grandes’ como DIM, Júnior, Cali y Santa Fe son los ogros europeos frente a equipos como Fortaleza, Uniautónoma, Alianza, y sin embargo, se comportan con miedo, sin determinación, siempre pendientes de qué depara el partido, en lugar de ir a mandar en los juegos y a imponer condiciones.
Bien lo decía Valdano en una de sus ingeniosas explicaciones: “hay equipos que salen a esperar el error del adversario y hay equipos que salen a provocar el fallo contrario”. Allí está el secreto: mientras algunos dejan pasar los minutos entendiendo que el cero es bueno y se mantienen a la espera de un fallo para meter gol, hay otros que intentan jugar a la pelota y atacar, siempre atacar. A veces lo hacen mal, se equivocan en la interpretación de la partitura y terminan condenados por los que manejan los conceptos tácticos pasivos.
Alguien dirá, y hasta razón tiene, que un técnico debe ser consciente de la nómina de la que dispone y de sus posibilidades de éxito con esos jugadores. Eso, en plata blanca, significa aceptar la inferioridad, pelar los dientes. Lo que habitualmente pasa con los adversarios del Barcelona. En Alemania, por el contrario, los rivales del Bayern , el mejor equipo del mundo hoy por hoy, no se le cierran, intentan darle pelea, luchar. Es cuestión de cultura y mentalidad.
Lo que no tiene presentación es que algunos se mueran de hambre teniendo la nevera llena, simplemente por pereza para cocinar o porque no saben ni hacer un huevo frito. ¿Verdad, Sarmiento?