Algunos jugadores de fútbol suelen salir en defensa de sus técnicos con aquellas trilladas frases de «El profe no tiene la culpa, los únicos responsables somos los que entramos al campo».
Otros, en cambio, se despachan con “lo estamos haciendo todo bien, pero nos falta sólo el gol”, como se le escuchó al veterano Ómar Pérez, luego del lánguido empate de Santa Fe ante Patriotas. No les falta nada, tan solo el gol, menuda conclusión, como si el gol fuese una bagatela, media bobadita.
Algunos técnicos suelen utilizar un recurso venenoso en la defensa de sus intereses: ponen al frente a los jugadores veteranos, a los llamados referentes, para que sean ellos quienes les digan a los aficionados que el equipo está luchando, que las cosas se hacen bien, que se trabaja correctamente entre semana. Así, por ejemplo, pasó con Máyer Candelo, en Millos; Gonzalo Martínez y Humberto Mendoza, en el Cartagena; Gerardo Bedoya, en Santa Fe. Detestable forma de manipular a los aficionados.
Por ejemplo, Bedoya en lugar de estar diciendo que el técnico Gutiérrez tiene el respaldo del grupo, debería evitar que lo expulsen infantilmente, producto de su absoluta irresponsabilidad, con lo que les causa un grave problema al adiestrador y a sus compañeros. Esa manifestación de solidaridad en el caso del mediocampista parece acomodada y falsa. Si quiere respaldar al técnico, está en todo su derecho, pártase el pecho en el campo, juegue bien, ayude a ganar y no se haga expulsar irresponsablemente.
El aficionado ya tiene claro que cuando algunos dirigentes dicen que están a muerte con el entrenador es tan solo el anuncio de un próximo licenciamiento. Y también saben que los jugadores tendrían que expresar su respaldo a un técnico ganando puntos. Esa es la única forma de mostrarle al jefe que de verdad le creen y están con él, lo otro es palabrería y mentiras.
Para finalizar, algunos apuntes del fin de semana: irresponsables expulsiones de Leyton Jiménez y Felipe Pardo. El uno porque se sintió el pivot de los Bulls y con doble mano se fue afuera. El otro porque no quería jugar el clásico y se hizo echar. ¿Esa es la manera de responderle a un técnico que le ha ayudado? Gran jornada de Farid Mondragón, en Ibagué. El veterano agarró de todo, con una actuación para diez puntos.
¿Cuántos técnicos perderán su trabajo el próximo lunes, después de los clásicos?