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Espiral peligrosa

21 de abril de 2014 - 09:16 p. m.

La Dimayor, la Policía y los equipos de fútbol no pueden pasar por alto lo que volvió a suceder el sábado anterior en El Campín cuando Dayro Moreno martilló uno de sus dos goles y fue a celebrarlo frente a la tribuna de oriental: los hinchas enfervorizados saltaron el cordón policial y se lanzaron a la cancha para abrazar y felicitar al ídolo local.

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No importa si fueron cinco, cien o quinientos aficionados. Importan el hecho y que no hay control, que la avalancha se lleva de largo el trabajo policial, que así como esos aficionados en ese momento lo único que quieren es agasajar a su futbolista, con muy buenas intenciones, sin duda, podría ser al revés y entonces se estaría en presencia de un tremendo problema.

No es la primera vez que esto sucede desde que fueron abolidas las mallas que separan la cancha de las tribunas. Así por encima, acudiendo a un rápido ejercicio de memoria, acaeció en el juego entre Santa Fe y Morelia cuando los rojos consiguieron el tanto de la clasificación a la siguiente ronda de la Libertadores. Y se volvió a ver recientemente en Barranquilla, cuando Vladimir Hernández marcó el gol contra Pasto que encarriló la presencia juniorista en las finales. Tres casos recientes en menos de dos meses, con hinchadas diversas en estadios diferentes.

Todos están advertidos: los aficionados han ido perdiendo el sentido común y desde ahora la Dimayor debe llamar al orden y hablar con el general Palomino, un hombre muy interesado en el tema de la seguridad, para ponerle coto y control al asunto. No vaya a ser que esos cinco, cien o quinientos se manden al terreno con una intención diferente de celebrar un gol con su ídolo y quieran hacer justicia con sus propias manos en la integridad de jugadores o de árbitros.

Un minitema muy diferente para cerrar esta comunicación semanal con ustedes.

El primer ítem de desempate deberían ser los partidos ganados y no la diferencia de goles. Es mucho más justo que entre a la final un equipo que se dedique a tratar de ganar y no uno que clasifique a punta de defenderse y empatar. Y tampoco parece correcto que en casos de empate en este mata-mata se acuda al recurso del punto penal para definir el clasificado a semifinales. Sería mucho más deportivo premiar al que mejor campaña ha hecho a lo largo del semestre que dejar la calificación al albur de los disparos desde los doce pasos. Son opiniones.

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