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Estilo latino en Sudáfrica

19 de junio de 2010 - 08:58 p. m.

Hasta ahora, hasta este domingo, el Mundial tiene un agradable sabor latinoamericano, es un Mundial donde los equipos suramericanos se encaminan a la segunda ronda y donde México también tiene cara de octavo finalista.

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Que Brasil y Argentina conquisten su tiquete relativamente cómodos no es noticia, es apenas normal. Pero los rendimientos de Paraguay, Uruguay y Chile descollan entre los fracasos africanos y la medianía europea, donde parece existir más morralla que finura de kilates.

De Brasil, de los abnegados y solidarios peones del profesor Dunga, ya se escribió en propiedad y se magnificó su aire de finalista con ese trote cansino y la determinación vencedora.

Argentina mejoró sustancialmente en el segundo partido. Es cierto que Corea del Sur fue un rival lánguido y asustadizo ante los galones de las figuras argentinas. No es para menos, encarar a Messi, Higuaín, Tévez, Milito y Agüero es para ponerle las piernas flácidas a cualquiera. Son demasiados goles, demasiado prestigio enfundado en una casaca que atribula por historial, y más aún si usted se llama Corea, sea cual sea su apellido.

Tres cucharadas de Messi, unas gotas de Higuaín y una pizca del Kun Agüero fueron suficientes para que Argentina diera un paso magnífico y pusiera los pies en la próxima ronda. Todas las cábalas y previsiones matemáticas, todos los agüeros parecen llevarse bien con Maradona y su banda. Son simples coincidencias, diría alguno, pero en el espíritu creyente del argentino alimentan la fe y auguran buenas sensaciones. Además, Lionel Messi anda embalado y él solo es más que la verborragia de Maradona.

El arranque uruguayo estuvo signado por la desconfianza y el temor a un rival que con el tiempo se fue descosiendo, víctima de sus falencias y ausencia de fútbol y competición. Pero en el segundo lance, ante el local sudafricano, Forlán, partiendo desde el medio, se encargó de orientar las oleadas ofensivas charrúas y prácticamente lo dejó a un paso de la siguiente ronda. Uruguay y México sólo requieren de un tácito “hagámonos pasito” para clasificar.

La selección chilena de El Loco Bielsa fue generosa en su despliegue físico-técnico ante la impotente Honduras de Rueda. Demasiada ventaja en la cancha para el combinado austral. La misma Chile de la eliminatoria, siempre golosa frente al arco adversario, queriendo hacer mucho y dejando buenas percepciones. Ahora, Chile espera lo que suceda con España para saber si en el camino está Brasil o si se lo endosa a los de Vicente del Bosque.

La más europea de las formaciones latinoamericanas, la selección paraguaya de Tata Martino, ya sacó adelante la papeleta que se supone era la más difícil, ante los actuales campeones mundiales. Cuando le toque atacar y mostrar otra faz táctica, será necesario observar el desarrollo de la escuadra guaraní.

El Mundial tiene tonada latinoamericana en la primera ronda. Eso no quiere decir nada. Es tan sólo una muestra de que, ordenaditos y serios, los de acá pueden hacer las cosas bien.

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