Francia, el rival de la selección el próximo viernes en Saint-Denis, es un magnífico equipo. Un cuadro que sobre el papel tiene aspiraciones mundialistas y cuenta en el momento con jugadores de primera línea, de esos que cuando se ven en la pantalla chica descrestan y dejan la sensación de que están para cosas mayores.
Didier Deschamps, el técnico de la escuadra gala, afrontó la renovación con empeño tras el fracaso que supuso perder la Eurocopa en su casa cuando todos daban al equipo azul como el gran favorito. Desde entonces, un 40 % del equipo ha dado paso a la nueva generación, en la que sobresalen futbolistas de gran condición técnica y capacidad.
A los franceses siempre les ha gustado el fútbol bien jugado. Ellos que tuvieron aquella magnífica escuadra de Platini-Giresse-Tigana-Fernandez, en la década de los 80. Son conocidos como los “brasileños de Europa” porque adoran la pelota al piso, las triangulaciones, el fútbol de ataque. Y esta selección, que puede meterse con relativa comodidad entre las cuatro mejores del mundo en Rusia, tiene esas características.
Apegado al libreto del ataque, Deschamps propone un 4-3-3 con jugadores en banda hábiles y descorchadores de defensas cerradas. Mbappe, a sus 20 años, es la última perla y aunque la llegada de Neymar puede haberle restado luminosidad, esos 180 millones de euros que pagó el PSG lo convierten en el segundo jugador más caro de la historia. También el “mosquito” Dembelé viene proporcionando interesantes alternativas al Barcelona de las jornadas recientes tras un comienzo incierto donde sus 21 años parecieron traicionarlo ante la presión que significó llegar al equipo donde esta Messi.
Griezzman es sin duda la estrella mediática del elenco de Deschamps. Hábil, encarador, con lujos y categoría en el manejo de los espacios, la joya del Atlético de Madrid es un jugador muy interesante y de estrato superior.
Ngolo Kanté, Rabiot y Pogba constituyen un mediocampo de gran categoría en el que la recuperación se cumple bajo la premisa de avanzar en bloque y sacar el equipo jugando. No son simples cortadores de juego, son futbolistas modernos de ida y vuelta, de quite y construcción, que todos los equipos del mundo desearían tener en sus filas.
A Francia hay que enfrentarla con absoluto respeto, pues una mala tarde puede ser muy costosa. Tapar su juego de bandas y pelear el mediocampo son claves para el equipo colombiano, que no puede pretender un montaje defensivo donde olvide el ataque. Los franceses son vulnerables en defensa cuando se les agarra lejos del retroceso en bloque.Un magnífico rival para ponerse en tierra y saber dónde está parada la selección colombiana.