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Giovanni

26 de septiembre de 2008 - 11:49 p. m.

Francisco Maturana lo llamaba “el perfume” de la selección. Todos los técnicos que han pasado por el equipo nacional han expresado su inmensa confianza en las condiciones naturales que acompañan el fútbol de Giovanni Hernández. Y a todos ha defraudado. No existe un sólo adiestrador que pueda decir con la boca llena que el jugador ha respondido a las expectativas.

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Parece ser, por su declaración de intenciones, que Eduardo Lara también tiene pensado jugársela con Giovanni, pues ha sido tajante en afirmar que empleará un “diez clásico” y conociendo la relación entre Lara y Hernández, que viene desde la juventud y formación del mediocampista, no queda la menor duda de que le volverá a dar la camiseta con ese 10 que parece quedarle tan grande al volante vallecaucano.

Lara está en todo su derecho a ubicar en la cancha su equipo ideal. Ni más faltaba que se le fuera a conformar la nómina, pero los periodistas y aficionados también tienen derecho a recordarle al técnico que son tantos y tan reiterados los fracasos de Hernández, que es hora de pensar en otras alternativas.

Con Maturana fue un desastre y nunca pudo demostrar ese “aroma” diferente, ese perfume del que hablaba el técnico chocoano. Luego llegó Rueda y tampoco le respondió y con Pinto la historia no ha sido diferente. Su actuación contra Uruguay en Bogotá fue lamentable, paupérrima, sin jerarquía, como un jugadorcito del montón y contra Chile fue ubicado por Pinto en un rol de volante externo, haciendo diagonales hacia adentro que terminaron por liquidar cualquier posibilidad de éxito. Ni un disparo al arco, ni una opción de gol fue su  saldo lamentable.

Sus defensores, que son numerosos, afirman que no se le emplea en la forma debida y si bien se advierte el error de Rueda y Pinto ubicándolo como volante externo, es menester reiterar que el jugador tampoco ayuda con su actitud dentro del campo a tenerle confianza. Toquecitos intrascendentes, pasecitos de un metro, escasa disposición para jugar hacia adelante, florituras y filigranas incluidas, taquitos sonsos a cincuenta metros del arco rival, miraditas hacia la tribuna para pases laterales de centímetros, pendejaditas para la galería y nada para el equipo.

Dicen que en el Júnior juega muy bien y permanentemente se le adjudican buenas calificaciones. Entonces, que el técnico Lara dialogue con Julio Comesaña sobre cómo le puede utilizar en la selección para que Giovanni Hernández no vuelva a ser la gran decepción y para que su escasa actitud con el seleccionado se revierta en una gran actuación.

Nadie le pide que sea el nuevo Pibe, de eso no vuelve a salir, pero al menos que le ponga ganas, juegue más arriba, haga menos babosadas para los incautos y meta pases gol a esos delanteros que con él por detrás se sienten huérfanos de apoyo.

A ver si esta vez se huele el “perfume”, porque hasta ahora parece “pachulí”.

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