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Gloria roja

28 de noviembre de 2011 - 04:34 p. m.

De milagro en milagro, los rojos están de moda. Nadie esperaba que el clásico bogotano del pasado miércoles se definiera de esa manera angustiante y dramática.

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El magnífico golpe de cabeza de Camilo Vargas a la pelota en el último minuto, puso a Santa Fe ganador de un partido que estaba teñido para el 0-0. La acción del joven portero cardenal fue espectacular, se levantó imponente en el área, echó la cabeza para atrás, conectó la pelota marcando los tiempos como un eximio cabeceador, como un exquisito rematador del área, y ese golazo marcó la vía para que Santa Fe estuviera en camino a la clasificación que liquidó el domingo con una buena victoria ante ese pálido Real Cartagena que, de la mano de ese pésimo técnico, arrancará el año entrante la carrera al descenso con los boletos a favor.

Ojo, Santa Fe es un buen equipo y durante todo el torneo estuvo prendido en los puestos de comando. En la Sudamericana estuvo a un pasito de calificar y todavía quedan dudas de ese postrero penalti que le sancionaron y que sólo cobran en cancha argentina. Tiene una buena defensa comandada por Centurión, a veces impulsivo y rústico pero jugador de aguante y nervio, con el plus que le dan dos veteranos como Bedoya y Pérez al medio, cuando el antioqueño no se hace expulsar y el argentino no esta lesionado. Y arriba ese chico Rodas es un prospecto muy interesante que ojalá no vendan y lo dejen madurar.

Además, Santa Fe, de la mano de Boyacá, a todo señor todo honor, y de Wilson Gutiérrez, sacaron una muy interesante “camada” de las inferiores. Cuenten: Vargas, Roa, Meza, Acosta, Quiñónez, Moreno, Bernal, Rodas, Copete, Vélez, Ramos, Valencia, así por encima. En Santa Fe hay mucho futuro y lo mejor está por venir con un poco de paciencia. Con paciencia, Pastrana, con paciencia…

Y del milagro americano, esa clasificación a las finales, con ese rarísimo marcador cuando, después de tres fechas sin anotar, con el arco cerrado, se abrieron todas las exclusas y aparecieron los cuatro tantos y la combinación de resultados que le permitieron llegar a la próxima ronda. Así es el fútbol, dirán algunos y tienen razón, ni los hinchas escarlatas creían que la Virgen aparecería en Ibagué.

Y como este campeonato es extraño, raro, como en los mata-mata puede pasar cualquier cosa, no se aterren si mañana América pelea título en la A y se va a la B. Ojo, eso puede pasar porque la normatividad vigente es contradictoria y mal elaborada.

Por ahora, los rojos están de moda.

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