Camilo Villegas no es solamente el mejor deportista del año en Colombia. Es uno de los atletas más grandes que haya dado el país en toda su historia. Y así algunos ignorantes piensen que el golf no es un deporte, es menester recordarles que 15 millones de personas practican el golf en el mundo, por lo cual ubicarse entre los diez mejores del ranking mundial es toda una hazaña.
Camilo viene progresando temporada tras temporada gracias a una rígida disciplina mental y física. Es un joven que vive para su deporte y trata de superarse en todos los aspectos técnicos, atléticos y sicológicos y lo está consiguiendo en forma meteórica.
Cuando Camilo llegó a Estados Unidos, gracias a una beca que se ganó jugando al golf en canchas colombianas y suramericanas, entendió que no todo era la intuición natural, las virtudes que tenía para la practica. Entonces aplicó en el esfuerzo físico para mejorar sus músculos, su contextura atlética. Amigo del gimnasio, Camilo practica el día a día de las pesas, los ejercicios, gastándole horas a mejorar su resistencia y su consistencia atlética para evitar lesiones. También entendió que debía mejorar en su swing y la practica diaria, horas y horas, frente a los hierros y maderas le permiten ser hoy uno de los pegadores más largos de la PGA y un excelente tocador en el juego corto. Y tras su fracaso en dos Masters con el palo que da el billete, con el putter, aplicó a la sicología para restablecer la confianza y convertirse en esa fabulosa máquina de embocar la pelotica en el hoyo que mostró en los últimos torneos en los que participó y ganó dos magníficos títulos de la Fedex.
Camilo es un muchacho sano, de buenas costumbres adquiridas de una magnífica familia paisa que le acompaña en muchos torneos. Es tímido e introvertido y por eso muchos piensan que es un poco agrandado, en lo que están equivocados. El hecho de no dejarse manosear del periodismo, su rígida disciplina para brindar los minutos adecuados, cuando su agenda lo permite, y no cuando el periodismo quiere, ha colaborado en la fama que le endilgan y que, valga la verdad, a él no le preocupa mucho.
Camilo sabía que iba a ganar en la PGA, sabía que tenía las condiciones para triunfar en torneos, entiende que puede vencer en un major y seguirá brindando su tiempo, sus ganas, su intuición en la búsqueda de ese objetivo. Y este muchacho ha demostrado hasta la saciedad que la constancia, el profesionalismo y el trabajo duro terminan dando frutos.
No faltará el que espere un resultado malo para salir con “ése es un invento del periodismo”. Nunca falta el taradillo, nunca falta.