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Grotesco

05 de mayo de 2018 - 09:00 p. m.

Los dos finalistas de la Champions llegarán a la final de Kiev en medio de la polémica y el ruido creado por los pésimos arbitrajes que los favorecieron en su recorrido. Son, sencillamente, los “ayudados” por cuestionables, inexplicables y sospechosas decisiones arbitrales.

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Lamentablemente, hace ya varios años los jueces se han encargado de tender una gruesa capa sospechosa en torno a los resultados finales. Parece como si un sanedrín de exjueces dirigiera los designios arbitrales de la UEFA con claras y abiertas consignas para favorecer a determinados equipos.

Real Madrid fue remolcado a la final gracias a los fallos arbitrales en sus partidos contra PSG, Juventus y Bayern de Múnich. Los bávaros fueron víctimas de seis decisiones arbitrales en los dos partidos y el equipo de Florentino, ni más ni menos, fue inferior en juego y fútbol al equipo muniqués en los dos compromisos. La catedralicia mano de Marcelo que no quiso ver Çakir y las penas máximas que no pitó Oliver, así como los regalos de Kuipers, son evidentes y gigantescas demostraciones de cómo se ha falseado la competición y cómo se remolca un equipo a una instancia superior. Con el VAR, el Madrid habría sido clamorosamente eliminado.

Tampoco se salva el Liverpool de las cuestionables decisiones que lo pusieron en la capital de Ucrania el próximo 26. Contra el Manchester City un tal Mateu Lahoz, el peor árbitro de España —donde son poquitos los aceptables—, decidió. A los rojos les dieron más de cuatro fallos en el juego frente a Roma y una gigantesca mano no sancionada de Alexander, en el último partido, terminó por decidir la serie. Liverpool también llega ayudadito, remolcado.

La preocupación es otra. Si ese nivel de incompetencia arbitral será lo que se vea en Rusia durante el Mundial, el tema es bien grave. No se pueden eludir responsabilidades; los árbitros europeos más cotizados dejaron una lamentable imagen de ineptitud y parcialidad que aterra.

Muchos creen que el VAR solucionará todos estos problemas, pero no estaría tan seguro de que así vaya a ser. Evitará algunas y puntuales injusticias, los goles en fuera de lugar, las manos en el área, pero no cubrirá todo el espectro, y la polémica, con VAR y sin él, está garantizada durante el Mundial. El 90 % de los árbitros no saben cómo trabajar con la implementación tecnológica y las fallas serán no sólo de concepto sino de mecánica y procedimiento.

Lo que esperan los aficionados es que en el Mundial, con errores y fallas, al menos no se vea la tendenciosa y nociva parcialidad hacia determinados equipos. Que gane el mejor y no el más “ayudadito”.

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