A Gustavo Costas, técnico de Santa Fe, la comisión disciplinaria de la Dimayor le abrió una investigación por haber dicho que el árbitro había influido en la eliminación del elenco rojo tras su partido contra Millonarios y porque recordó que ese hecho le parecía algo similar a lo que sucedía en los años 80 en el fútbol colombiano.
Lo primero, la eliminación cardenal, es cierta en gran parte. Un error gravísimo del auxiliar Berrío, el mismo que no vio la mano de Lazaga cuando Cúcuta consiguió un cupo para volver a la primera división. Ahora vio algo incomprensible para invalidar la jugada de gol de Mina. Unas veces no ve y en otras ve demasiado. Conclusión: Wilson Berrío es un peligroso sujeto que determina resultados por su nefasta incapacidad y debería ser eliminado del panel arbitral por incompetente. Costas no mintió, esa jugada podría haber determinado el triunfo cardenal, aunque nadie garantiza que con el 2-1 los rojos hubieran ganado. Ese pedazo hace parte de la imaginación colectiva.
Lo segundo, Costas nos recordó lo que pasaba en la década de los 80 cuando Pablo, Rodríguez Gacha, los Rodríguez Orejuela, Taborda, Piedrahíta, Dávila, Carrillo, Arizabaleta, Cuchilla y otros señores manejaban los más prestigiosos equipos del fútbol colombiano y el narcotráfico imperaba en las decisiones. No miente, dice la verdad. Cómo ocultar que el flagelo de la droga que se apoderó del país también imperaba en el balompié, porque sería absurdo pensar que el país estaba invadido por el narcotráfico y el fútbol estuviera libre de culpa.
Claro que Costas tiene razón, en esa época mataron un árbitro por apuestas entre narcos, se ganaron títulos a punta de dinero y pistola, secuestraron árbitros por cuenta de las revanchas entre mafiosos , se entregaron partidos y se compraron jugadores y técnicos adversarios. No dice mentiras, tan solo recuerda una dolorosa época de la historia del fútbol colombiano.
No se entiende por qué se le abre una investigación a quien recordó lo que pasó. El señor Costas no miente, no falsea la realidad, tiene pleno derecho a recontar lo que fue cierto, no está inventando. Se comportan los de la Comisión Disciplinaria como unos vulgares censuradores y revisionistas de la historia. Se comportan como unos hipócritas, sepulcros blanqueados, intentando acallar a quien solo recordó una página negra.
Ah, consejo para Costas: en casa del ahorcado no se habla de la soga. Investigue un poco el pasado reciente de Santa Fe.