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Hora de ganar

14 de noviembre de 2007 - 02:33 p. m.

Son dos partidos diferentes. El primero frente a Venezuela debe ser un compromiso para que la estrategia salga a relucir y el segundo, contra Argentina, es otro partido de pura táctica. En el juego contra los patriotas es imprescindible, obligatorio, vital, conseguir los tres puntos. No hacerlo sería agarrar una pistola y pegarse un tiro en la cabeza, un absoluto suicidio. En el segundo lance de la doble jornada premundialista, dada la capacidad del adversario, dado su potencial, un empate podría ser un buen resultado.

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Mucha tinta se ha derramado en el análisis del momento futbolístico de la Venezuela que dirige ese gran señor que es Richard Páez. Sí, es cierto que han crecido, que ya no son la cenicienta del fútbol suramericano, que ganarán partidos en la eliminatoria, que harán más de un daño, pero todavía Venezuela no puede representar un peligro tan grande como para que no se piense en sumar las tres unidades.

El fantasma venezolano, la victoria en Barranquilla ante el equipo dirigido por Maturana, no puede repetirse, de ninguna manera, y este partido en Bogotá se tiene que ganar. Los dos primeros juegos de la eliminatoria hacia Suráfrica ayudan al concepto. En Quito fueron totalmente sojuzgados en el trámite, manejo de balón, iniciativa en el ritmo, opciones de gol, por una selección ecuatoriana que perdió injustamente el lance. Ese juego que terminó ganando por la mínima el elenco vino tinto con un gol de media cancha de Rey, debió liquidarse con tres tantos de ventaja por parte de los ecuatorianos a quienes no les entró la bola, pero crearon muchísimo peligro sobre Vega.

Y contra Argentina fueron dominados y les ganaron con comodidad. Cuando tuvieron que atacar en Maracaibo demostraron pocos argumentos ofensivos. Pero, el problema no es tanto la selección venezolana, el problema del obligatorio triunfo contra ellos pasa muchísimo más por las carencias nacionales evidenciadas en 180 minutos sin gol.

Wason sigue haciendo goles en Francia y anda enchufado, pero Falcao está en el clásico bajonazo del delantero que olvida la meta. Y así como estuvo "encendido" durante un mes con River, ahora esta "nublado". Cosa de delanteros, así es el fútbol.

Pinto debe arriesgar a meterle un dispositivo táctico más atacante para el juego contra los venezolanos. La doble línea de cuatro se antoja demasiado defensiva y arriesgar significa cambiar algunos nombres y el funcionamiento colectivo.

La presencia de Tressor Moreno permite abrigar la esperanza de un juego más atacante, donde los delanteros están mejor abastecidos de pelotas profundas. Sin embargo, se lamenta la ausencia de Giovanny Hernández en la convocatoria. Con él se hubiera podido pensar claramente en un dispositivo táctico de 3-1-2 de media cancha hacia delante, dándole a Hernández la función de armar y llevar la pelota, algo que no se tuvo en los juegos contra Brasil y Bolivia. Pero bueno, Pinto decidió no llamarlo. Sus razones tendrá.

Tressor puede ser un arma interesante para el partido contra Argentina, jugando como "nueve y medio" y acompañando un punta. Pinto reiteró su carácter de técnico estudioso y táctico en los dos primeros juegos. Ahora tiene la obligación de encontrarle la vuelta al equipo para que produzca fútbol ofensivo y para que lleguen los goles.

Si no se le gana a Venezuela, lo que se hizo contra Brasil y Bolivia en el inicio de la eliminatoria, será una anécdota… tan sólo una anécdota.

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