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Indignante

12 de junio de 2016 - 03:20 p. m.

El único responsable del papelón del sábado fue José Pékerman. Su alineación fue un completo exabrupto. No se puede cambiar un equipo entero por muchos motivos.

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El primero, porque en los equipos hay titulares y suplentes, y en Colombia mucho más. Y mandar a la cancha a diez jugadores que no habían hecho entrenamientos, que carecen de la luz colectiva que dan los movimientos, las mecánicas y los automatismos de juego, resulta irresponsable. No es válido el argumento que esbozan los que mantienen la teoría del teflón en el técnico argentino, que nunca se raya, nunca se mancha, nunca se equivoca, cuando dicen que había que descansar a los titulares. ¿Descansarlos de qué? Tenían cinco días para el siguiente partido, tiempo suficiente para la recuperación de un atleta de primer nivel.

Pékerman fue arrogante al creer que con suplentes le ganaría a Costa Rica. Minimizó al adversario, lo ninguneó, y eso en la élite del deporte es un pecado mayor.

Decían que Colombia venía a la Copa a montar el equipo que jugaría el resto de eliminatorias y que parecía haber encontrado en el buen triunfo sobre Ecuador. Entonces, por qué no seguir jugando con esa titular, para afirmar conceptos tácticos, para darle automatismos de ataque y defensa, para consolidarlo.

Entre la arrogancia del técnico y el mal funcionamiento individual y colectivo se fraguó un papelón y una humillación. Se jugó sin volante de armado durante 45 minutos, la pelota no les llegó nunca a los de arriba, Marlos y Dayro no la vieron y tampoco la buscaron. Si eran tan poderosos los ticos como para jugarles con tres volantes de marca en línea, Celis, Sánchez y Pérez, ¿por qué no jugarles con la titular?

De la defensa mejor no hablar. Fue una coladera por el lado de Medina y Aguilar. Definitivamente, Stefan, un buen jugador en su club, no pudo con la selección, y Aguilar estuvo lejos del buen zaguero del fútbol colombiano. Mina bartoleó todo el partido y Fabra sigue siendo muy bueno atacando y muy malo defendiendo.

Habían vendido el discurso de que Carlos Sánchez no jugaba porque estaba mal. Puro cuento, el que jugó bien fue Sánchez y los que estuvieron perdidos fueron Celis, con dos partidos muy malos a cuestas, y Sebastián, que ha rebajado su nivel.

A Brasil se le puede ganar, pero eso no cambia una línea de este comentario y esta indignación: la arrogancia es pésima consejera y Pékerman es el único culpable del ridículo ante Costa Rica. No hay teflón que lo salve.

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