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Individualidades

26 de junio de 2010 - 08:00 p. m.

En un Mundial es donde se conocen los auténticos cracks, los que marcan diferencia, los que merecen el rótulo de jugadores dignos de ser vistos y respetados. Acá se adquiere la chapa.

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Algunos llegaron a Sudáfrica con esa huella, producto de su trabajo en las competiciones interclubes. El compromiso parece desinflarlos lentamente y en esa categoría hay que marcar al “niño bonito” de Cristiano Ronaldo. El portugués no juega un partido de fútbol, modela noventa minutos un comercial. Parece tener un imán especial para que las cámaras capten todas sus carantoñas y sus monerías. Se queja, se angustia, no se divierte, el compromiso parece sacarlo de lugar. Pero, más allá de sus rostros de lloriqueo, su fútbol es una oda al individualismo y al egoísmo. Juega para él y para sus productos comerciales. El equipo parece importarle poco y el resultado está a la vista. Portugal pasó de ronda, pero en fútbol todavía está en déficit.

El declive de las estrellas francesas e italianas resulta sorprendente. Nada de Ribery, gran figura hace cuatro años y muy poco de Malouda, Govou y Anelka. Se esperaba mucho de Gourcouff, dicen que el sucesor de Zidane, menudo atrevimiento y osadía comparar al gran Zinedine con esta figurita de Play Station. Y en Italia el ocaso toca las puertas de Cannavaro y Zambrotta. Quedó en deuda Montolivo, lejano de ser el nuevo Pirlo. Con pocos minutos, Andrea demostró que todavía tiene mucho fútbol y que le hizo falta al equipo de Lippi.

Tampoco se ha visto mucho de las luminarias inglesas Gerard, Lampard y Rooney. Pinceladitas tenues y ligeras, pero nunca una producción completa como insinúan dominicalmente en la Premier League.

Sobresaliente la aparición de dos jugadores nuevos en esta Alemania diferente, rapidita, ágil y liviana, que no tiene nada que ver con el gen de los tanques de guerra de los últimos torneos. Ozil, el volantico zurdo, es una bocanada de aire fresco por manejo y presencia. Es un goloso de la pelota, le gusta tanto que se divierte acariciándola y conduciendo a su selección. Y ojo con el volante de marca Khedira, el descendiente de tunecinos, juega muy bien, personalidad, cabeza arriba, pisa bien el área.

Flojo el trabajo de dos delanteros que están visiblemente peleados con la portería enemiga. Lo de Podolsky es dramático, lo mal que ha jugado y las opciones de gol que ha desperdiciado. Y el “Niño” Torres todavía no se encuentra en lo físico y la pelota le rebota.

Qué bueno es Alexis Sánchez, el “niño maravilla” de Chile, atrevido para encarar y buscar el arco, igual que su selección cuando va al frente. Y el delantero japonés Honda es un señor jugador, no sólo por los goles, sino por sus maniobras. Y Donovan, el reconocido mediocampista de Estados Unidos, así como Bradley, el hijo del técnico, juegan muy bien.

¿Y Messi? Fuera de serie, único, irrepetible, de esa calidad  sale uno de vez en cuando. Y tiene 23 pirulitos…

Así, por encima, un rápido vistazo a las individualidades. Seguramente faltaron unas que a usted también le gustaron, pero el espacio y la memoria no dan para más…

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