Apenas 40 mil personas acompañaron a la selección inglesa en su victoria frente a Noruega en el mítico Wembley.
El aficionado no cree en el equipo y fundamentalmente compara lo que es el campeonato, la Premier, con el rendimiento de la escuadra nacional y la decepción es terrible.
Sin embargo, el dilema que vive en los actuales momentos Inglaterra es muy parecido al que durante años vivieron los clubes italianos y españoles cuando cerraron sus puertas al jugador extranjero. Hoy, tan solo el Liverpool puede catalogarse como un equipo con predominancia de jugadores ingleses, pues las otras nóminas de los grandes están repletas de extranjeros.
Vive Inglaterra ese proceso gracias a unos exuberantes repartos de los derechos de televisión. A diferencia de España, donde la torta publicitaria y el dinero de los derechos de la caja mágica pertenecen a los dos grandes, Real y Barcelona, que se llevan el 70% del presupuesto, en Inglaterra la repartición es más proporcional y razonable. La plata de la TV alcanza para todos, pero no podría decirse que los grandes viven de ese dinero, pues los magnates extranjeros han metido mano con potentes inversionistas como los Gladzer que controlan a Manchester United, o los cataríes que llevan su dinero al City o el ruso Abramovich en el Chelsea.
Inglaterra rompió el chanchito y los clubes gastaron 1.050 millones de euros en compras, triplicando la inversión en España o Italia y cinco veces más que Francia, donde la máquina del PSG se vio absolutamente controlada por la Uefa y el gobierno galo. Además, el ruso del Mónaco perdió la ilusión, rescató el dinero que invirtió en James y Falcao y empezó a girarle a su exmujer lo que perdió en el divorcio, cerca de 2 mil millones de euros.
A los ojos del aficionado, la Premier es el torneo más atractivo del mundo a nivel de ligas. Campos impecables, respeto por el aficionado, magníficos jugadores, grandes técnicos, partidos espectaculares a un ritmo infernal, muchos goles y fundamentalmente una cultura de respeto al que paga la boleta. Envidiable cultura donde no hay tiempo para simulaciones, falsos lesionados, trucos de mal gusto, pérdida de tiempo. La pelota permanece en el campo y se juega el mejor fútbol posible con propuestas tan diversas como el toque exquisito del City y el Arsenal, el fútbol de velocidad y espacios de Chelsea y Liverpool, las transiciones del Manchester United.
Sí, tienen un muy buen torneo local, pero qué mala es su selección.