Vaya caramelo que le salió a Brasil en el sorteo del Mundial. Un auténtico grupo envenenado, donde la selección “canarinha”, sobre el papel el gran favorito para adjudicarse el título orbital, deberá mostrar toda su categoría cuando enfrente a Portugal y Costa de Marfil.
En esa lucha muere un guapo y el continente espera que no sean los verdeamarelhos de Dunga, a sabiendas que tendrán que estar muy finitos para sacar adelante la papeleta en primera instancia.
Argentina contó con mejor suerte y la curiosidad, tan sólo un golpe de suerte, le permitirá repetir dos rivales que ya tuvo en el Mundial del 94 en USA, los griegos de Rehhagel y los nigerianos, que posiblemente dirigirá Roberto Mancini. Curiosamente, en ese Mundial el equipo argentino jugaba muy bien hasta que llegó la descalificación de Maradona por uso de un auténtico coctel de estimulantes. Hasta ahí, hasta el día de la descalificación de Maradona, llegaron los argentinos, que 16 años después ven cómo el mismo Diego Armando dirige la selección albiceleste frente a los mismos rivales. Cosas del destino.
La sorpresa latina, el equipo chileno que orienta Bielsa se irá lejos del mundanal ruido a compartir sede con la jerarquizada España y con el elenco hondureño de Reynaldo Rueda. En esos confines se hablará castellano, ese grupo tendrá protagonistas del mismo idioma, y selecciones con un fútbol precioso y bien jugado, buen chance para que los chilenos avancen de ronda y esperen en la siguiente a Brasil si los de Dunga confirman el favoritismo en su grupo y salen de primeros.
También Paraguay acaricia chances de seguir adelante, pues salvo Italia su grupo es bien disputable, jugable. Y los paraguayos tienen un equipo sólido, capaz de ganarle a cualquiera. Como dice el Tata Martino, con Paraguay todo puede suceder.
La que tiene la suerte más complicada es la selección uruguaya de Tabárez, pues enfrentan al ‘caballo del comisario’, la selección local de Sudáfrica, siempre remolcadita por elementales razones; a México y a Francia. Es un grupo muy parejo, pues todos pueden jugar mano a mano, no hay una cabeza de serie visiblemente superior y la pelea es peleando.
La suerte está echada para todos. Será el primer mundial en invierno desde el del 78 en Argentina, los demás han sido en verano, con altas temperaturas y gran desgaste físico. Los equipos europeos, enseñados a jugar a bajas temperaturas, llevarán una ligera ventaja y en este sentido los brasileños han anunciado una preparación muy especial, pues ya vieron cómo es el tema en la Copa Confederaciones.
El Mundial ya se juega en la parte administrativa: conseguir hoteles, tiquetes, adecuar la logística, programar trabajos, hacen parte de la clave del éxito.
Jueguen, muchachos…