Joachim Low, seleccionador de Alemania, soltó una magnifica perla sobre el fútbol: «Es mucho menos doloroso correr hacia adelante que hacia atrás. El fútbol moderno es una sucesión de sprints y mucho mejor que sean hacia la portería contraria».
Otro concepto claro lo brindó Jorge Valdano cuando dijo que “el fútbol no es tan difícil, pues consiste en que los de amarillo le entreguen la pelota a los de amarillo y metan la bola en el arco adversario e impidan que su valla sea vulnerada”.
Así de fácil pero a la vez así de complicado, porque si algo tiene el juego hoy es que todos tratan de impedir, inclusive los del mismo equipo, que la pelota le llegue al compañero, elemento esencial para jugar al balón.
De conceptos aparentemente tan simples nace la verdad del fútbol. Como decía el legendario Dante Panzeri: No hay fútbol viejo o moderno, tan solo existe fútbol bien jugado.
Este pequeño introito viene a colación porque todavía se lee y se escucha que Colombia no jugó bonito en Lima pero que ganó y el tema no es ese, no es jugar bonito, con arte y estética, dándole la pelota al compañero y no al rival como lo hizo la selección. Acá hay una gran equivocación cuando se piensa que jugar bien es jugar bonito y no necesariamente esto es así. Jugar bien consiste en mantener un equilibrio entre posesión, distracción, transición, contundencia y seguridad.
La Eurocopa será un magnifico escenario para volver a ver los estilos en que se interpreta el fútbol. Los bloques de los equipos de la Europa Oriental, ese 4-4-2 en el que la pelota pasa por encima de los volantes, no hay pausas, no se hace posesión y manejo y algunos equipos interpretarán una partitura diferente como España. Toda posesión, control, elaboración, mucha estética pero algunas veces diluida en el fútbol barroco del tiki-taka innecesario.
No hay estilo perfecto ni invencible. El Barça ha encontrado sus antídotos, el Madrid también, a España le ganó Suiza en la apertura de Sudáfrica con un solo remate a puerta y tras quince opciones de gol ibéricas.
Esto pasa, al final de cuentas, por gustos, apetencias, paladar. A algunos les place más pegarle de punta y correr, y a otros, darle vueltas al balón. Cada quien escoge lo que le gusta y lo que no le place.
No hay módulo táctico malo, no hay estilo malo; hay fútbol mal interpretado. Como decía Panzeri hace 50 años: No hay fútbol viejo o nuevo, hay fútbol bien jugado o mal jugado…