Las normas que rigen las diferentes actividades del ser humano van evolucionando en la medida en que pasan los años y las circunstancias del tiempo y lugar. La justicia tiene que modificar parámetros y adaptarse a hechos nuevos y por eso los tribunales correspondientes van sentando premisas y conceptos básicos que derivan en la jurisprudencia.
En tiempos de mutaciones genéticas, delincuencia vía internet y tantos avances científicos, no es posible que el juez sólo tenga herramientas arcaicas para dictar sentencia. Para ir al tema del fútbol, es intolerable pensar que la administración de justicia pueda depender de lo que esté escrito en unos códigos obsoletos y que se han ido quedando sin sustentos en el día a día. Por eso en los últimos años la entidad que maneja el tema en Colombia ha echado mano de la legislación ajena, de normas que son vigentes en estrados más altos como la Uefa y la Fifa.
Y así, paso a paso, se han ido dictando sentencias que son jurisprudencia, como jugar partidos a puerta cerrada para castigar a los delincuentes disfrazados de barras bravas. Antiguamente se trasladaba su villanía a otras ciudades que debían soportar las hordas criminales por obra y gracia de una legislación que permitiera sentenciar el club con un castigo a su estadio, pero jugando a puerta cerrada.
También se sentó jurisprudencia con los “mentirosos”, con los simuladores del área, se levantó una injusta roja por un castigo indebido, se les ha advertido a los árbitros que sus informes no son la “palabra divina” .Se ha castigado a dos equipos por agresiones mutuas en la cancha, como el caso América y Cali.
Y ahora, para continuar con su visión moderna de lo que debe ser un tribunal de justicia, se le han aplicado a Pinto 10 fechas sin poder entrar a los estadios, asimilando la legislación europea. Llueven rayos y centellas contra la Comisión Disciplinaria por su decisión, y más allá de que se esté o no de acuerdo con su determinación, el mensaje tiene que ser diferente para los señores de la Dimayor: es urgente revisar y actualizar el código de disciplina y castigo.
La administración debe darles herramientas claras a los tribunales y dejar por escrito, que todo el mundo conozca las consecuencias de sus actos, las normas que modelarán las conductas incorrectas de los protagonistas del balompié nacional.
Así pues, es hora don Ramón de ponerse a trabajar en actualizar el código de disciplina y castigo y volverlo moderno, operativo, eficaz y justo. No se puede seguir aplicando justicia con un código de hace 30 años, cuando Jesurún era más del baloncesto que del fútbol…