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La abundancia

16 de junio de 2016 - 11:23 p. m.

Unos sufren porque no tienen y otros porque les sobra. Es el caso de Didier Deschamps, el director técnico de Francia, a quien lo está atropellando la magnífica plantilla de la que dispone.

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Con seis puntos, conseguidos en forma agónica, el local de la Euro no ha podido redondear una tarea completa y hoy está lleno de incertidumbre en el banco técnico.

A la rocosa Albania, un telonero serio y bien preparado que hizo de la defensa a ultranza un arte durante 80 minutos, le ganó, pero dejó un mar de dudas sobre la forma, el método y, fundamentalmente, sobre los hombres con los que “les bleus” pueden hacer suya la Copa que organizan.

Del 4-3-3, con Matuidi, Kanté y Pogba, con el que arrancó el último ensayo, Deschamps ha dejado la impresión que no tiene claro qué quiere y con quiénes conseguirlo, al pasar a variantes posicionales y de hombres que desnaturalizaron el equipo azul.

El propio Matuidi dijo: “tuvimos que rectificar en el intermedio porque los experimentos del Mister no dieron resultado”. Dejar por fuera a Pogba y a Griezmann fue un atentado a la lógica y Francia lo pagó con un gris primer tiempo.

Hay jugadores que condicionan el estilo y Giroud es uno de ellos. Clavado entre los centrales adversarios, su presencia obliga a un juego de aleros de raya con desborde y centro. Deschamps pensó que con el intuitivo Coman y con Martial por los flancos lo conseguiría. No fue así, pues el trío del mediocampo sin Pogba y sin Griezmann quedó ausente de volumen de juego y manejo y la pelota no llegó arriba. Payet no es un solista, no es un primer violín, necesita compañía y Kante-Matuidi interpretan una melodía diferente.

Deschamps sabe que deberá definir si quiere fútbol elaborado desde el medio, lo que significa apretar líneas, comprimir el equipo para presionar y recuperar arriba a fin de que no se le alargue, o pelotazos a un “nueve” ancla, metido entre los centrales.

Los técnicos están para tomar decisiones, buenas o malas, pero lo que realmente les pierde es la duda y esta comienza a aflorar cuando se tiene una plantilla numerosa y de calidad. No todos los equipos aguantan las rotaciones permanentes tipo Osorio.

Hasta ahora, Francia ha logrado salir avante, pero está claro que ante Suiza, un rival de más calidad, el riesgo de quedar desnudo por ausencia de plan y de hombres para ejecutar el que diseñen, es demasiado grande.

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