Todos los caminos conducen a Madrid, pero hay unos métodos mejores que otros.
Para llegar al Santiago Bernabéu, a la gran final de la Champions, se puede escoger entre el fútbol celestial y brillante del Barça en la primera etapa de su duelo ante el Arsenal, la solidez táctica defensiva del Inter, la contundente pegada del Bayern y del Lyon.
De lo que no queda la menor duda es que, a los ojos del aficionado, los caminos escogidos por Guardiola y Wenger, técnicos del cuadro azulgrana y de los gunners de Londres, resultan mucho más agradables. Al hincha le gusta la estética y nada mejor que los catalanes y los discípulos de Wenger para interpretar ese sentimiento. Los dos hacen juego de posesión de pelota, unido a posición ofensiva y velocidad de maniobra.
Sin embargo, ese balompié espectacular no garantiza un triunfo final. Y otros equipos, otros técnicos con ideas diferentes, optan por cerrar líneas, abroquelarse defensivamente y manejar transiciones veloces en fase defensa-ataque, apostando por los contraataques. Eso en el fútbol también es válido. Menos vistoso, pero igualmente efectivo.
El gol inicial de Rooney, doble error defensivo del argentino De Michelis, obligó al Bayern a intentar un fútbol de ataque para el que no parece plenamente condicionado. La ausencia del holandés Robben significa una notable pérdida del factor talento, inventiva, chispa y los ataques del elenco muniques fueron repetitivos y planos. Es cierto, ganó pero quedó la sensación de un equipo limitado a la hora de atacar, que también encontró al magnífico Van der Sar en su camino hacia el gol.
La ventaja inicial parecía suficiente para la maquinaria de Ferguson, enseñado a replegarse y salir en velocidad por los costados, con Rooney apretando el gatillo. No funcionó y este Manchester perdedor en el Allianze dejó demasiadas dudas para el retorno. Remontar y sin Rooney será titánico por lo que el poderoso elenco inglés podría verse apeado por primera vez en los últimos tres años de una semifinal.
Empatar y dos goles de visitante en la Champions es un magnífico logro. Algunos, con corazón blanco, piensan que Arsenal hizo un gran negocio con ese sufrido empate, contingencias aparte de los lesionados, ante el Barça. Lo que se vio fue totalmente contrario, un equipo muy superior, el de Guardiola, que debió ganar de lejos si no es por los malos remates de Ibra en la primera etapa y las paradas de Almunia. El fútbol del Barça en la inicial es una obra maestra de cómo se juega con la pelota, tocando, acelerando, abriendo la cancha, superando la línea de pase. Pero, atención, que Arsenal también demostró que tiene un respeto absoluto por el balón y arrestos para no doblegarse. La entrada de Walcott fue clave. Gol de Wenger. La lentitud de Guardiola para responder y cerrar la banda fue terrible. Autogol de Pep. De todas formas, dos goles de visitante y jugar en casa parece ser suficiente para los azulgranas.
Qué parecidos Lyon e Inter. Primero, muy sólidos atrás y luego muy rápidos en los desdoblamientos. Sorprende el poco volumen de los italianos en la inicial con un solo remate a puerta. En cambio, los franceses fueron contundentes con la categoría de Lisandro López y la cuota del Chelito Delgado. Sacarse de encima ese 3-1 será muy duro para el burdeos. En cambio, el Inter de Mourinho conoce a la perfección el manual de cómo defender un gol, pregúntenle al Chelsea.
Esta semana, los partidos de vuelta con Rooney, Fábregas, Piqué, Puyol, Eto’o e Iniesta, ausentes. Podría volver Robben y con èl, la fantasía del Bayern.
Todos los caminos conducen al Bernabéu, pero algunos lo hacen más práctico, más directo y con más estética.