El equipo que clasificó y jugó el Mundial de Brasil tenía un denominador común: la mayoría de los jugadores habían actuado en la selección que ganó el Suramericano Juvenil en el Eje Cafetero.
El seleccionado que llevó recientemente Pékerman a Europa ya muestra una atractiva combinación de aquella escuadra con el equipo que jugó el Mundial Sub-20 en canchas colombianas. En el partido de Londres contra Estados Unidos jugaron Arias-Franco-Murillo, tres de los cuatro titulares en la defensa del equipo dirigido por Eduardo Lara, y arriba estuvieron James y Cardona, a quien sacaron de la nómina diez días antes, pero hizo todo el proceso previo al Mundial.
Los datos indican que se viene cumpliendo el ciclo generacional y que los jugadores de las selecciones juveniles, cuando se ha hecho el proceso en forma correcta, desde abajo y con fundamento, terminan llegando a la selección de mayores. Esa es la forma de renovar los seleccionados y el técnico Pékerman también lo entiende así. En Argentina, cuando el adiestrador manejó las selecciones juveniles, hizo verdaderos procesos que terminaron con muchos jugadores en la nómina de grande.
En las formaciones del último torneo es fácil encontrar a jugadores de buen pie, con buenos movimientos que indican que la renovación se sigue dando.
Sabiendo que en toda selección arbitraria se corre el peligro de olvidar a muchos y meter a otros que de pronto a usted no le gustan, cuestión de la subjetividad y de los gustos, así por encima se encuentran jugadores como Carrascal, volante de Alianza Petrolera; Wílmar Barrios, un volante mixto del Tolima que quita y entrega, no es el clásico cortador de juego sino un volante con criterio; Ibargüen, el volante del Tolima que sabe mucho con la pelota y es muy hábil. Miren a Tello, el lateral del Envigado, y a Didier Delgado, del Tolima, extremo por derecho, cortan y apoyan, así como al lateral de Alianza; Machado, otro que ya estuvo en selecciones juveniles.
De los que estuvieron en el equipo de Lara y están emergiendo con gran nivel se destacan Cabezas y Candelo, dos del Cali con muy buen nivel. También Didier Moreno, el volante de marca del Huila, presente en el equipo de Lara. Y otro muy bueno es el zurdito Daniel Hernández, del Medellín, hábil y criterioso, lo mismo que Sierra, un volante mixto del Once Caldas. Los dos atacantes del Cali, Murillo y Rivas, son jugadores potencialmente muy interesantes. Y qué bien juega Jarland Barrera, el chiquitín del Júnior.
La lista es larga, pero por ahora dejamos esos nombres a su consideración. Son el futuro.