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La táctica

24 de octubre de 2015 - 09:00 p. m.

Santa Fe jugó muy bien, ordenado, serio en sus tareas de recuperación, veloz en las descolgadas ofensivas, y ganó en forma impecable el partido que lo pone de cara a la semifinal de la Copa Sudamericana.

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El equipo dejó varias lecciones, refrendó conceptos sobre cómo pararse en condición de visitante cuando es más importante la táctica que el mismo juego. A los rojos no les tembló el pulso para determinar que primero querían tener un mediocampo gordo, bien dispuesto a lo ancho, para manejar el 4-4 breve entre defensa y volantes. Y así lo hicieron, taponaron, destruyeron y después intentaron hacer la transición defensa-ataque.

Pero la virtud es que Santa Fe apeló a volantes de marca, especialistas en funciones defensivas, jugadores con alma de quitadores de pelota, y no se puso a inventar la destrucción con volantes de condiciones técnicas mucho más aptos para la creación. Roa-Salazar-Gordillo y Seijas saben cómo se marca y tienen salida por las bandas.

Mientras los rojos fueron inteligentes, a Pékerman le dio la ventolera en Barranquilla y Montevideo de poner en función de marca a jugadores que no sienten, no tienen el ADN para actuar en la primera línea. Por eso, resultó tan ridículo ver a Cardona parado por la izquierda como volante externo y a Guarín jugando al lado de Sánchez en un puesto que ya no siente y en el que no juega hace dos años y medio en su club italiano. Y peor aún, el colmo del descontrol en el banco, fue Macnelly jugando de socio de Sánchez.

Colombia tiene que volver a la táctica ante Chile, recuperar el concepto fundamental del fútbol, expresado por los grandes técnicos de la historia: primero que no me hagan un gol, que ya veremos cómo hacemos uno. Y la táctica pide un equipo cerrado, compacto, ordenado, con relevos, sin inventos tácticos de rombitos donde los volantes externos son jugadores sin quite y marca. Cuando el juego se ha perdido, y Colombia tiene extraviado el fútbol hace ya mucho rato, es absolutamente necesario retornar a la táctica, esa que nos permite mantener el cero en el propio arco y hacerlo con especialistas. Ser sensatos y aplicar el que es más fácil destruir que construir.

Esto, como dijo Tabárez, es cuestión de sumar y de cara a Santiago no se pueden repetir los errores de Cardona y Guarín como volantes de marca. Que destruyan los que saben cómo se hace esa función: Mejía, Cuéllar, Sánchez, Barrios. Y que armen los que tienen esas condiciones, como Cardona y James.

Cuando no hay juego, cuando el fútbol se perdió, hay que volver a la táctica. Lección sensata de un Santa Fe que lo aplicó en Buenos Aires.

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