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Locomotora deportiva

11 de agosto de 2012 - 06:00 p. m.

El país deportivo recordará Londres 2012. Nunca antes Colombia había ganado tantas medallas y había logrado una presentación tan exitosa en unos Juegos Olímpicos.

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El balance obliga a pensar que existe un potencial, que nuestros hombres y mujeres están capacitados para competir al más alto nivel internacional y que con una política estatal más abierta y seria se podría llegar a ser una máquina de triunfos.

El gobierno Santos dilapidó los primeros 15 meses nombrando a un director de Coldeportes absolutamente inepto e incompetente, un politiquerito marrullero del cual nadie en las esferas deportivas se quiere acordar. La llegada de un auténtico especialista del deporte, Andrés Botero, y el manejo serio, idóneo, absolutamente profesional que le ha dado al ente estatal se reflejan en los logros y la actuación en Londres.

El presidente debiera aprovechar el momento de efervescencia y calor tras las preseas olímpicas para proponer y poner en marcha la locomotora del deporte, ampliando el presupuesto para que la actividad atlética llegue a todos los rincones, para que se masifique la práctica y con técnicos nacionales y extranjeros se escudriñe en todos los rincones buscando esos campeones que ya se sabe que existen, pero que muchas veces no salen porque viven en penosas condiciones y carecen del más mínimo apoyo.

Las ligas y las federaciones trabajan con las uñas, carecen de recursos para cumplir una buena tarea y aun así llegan esos éxitos individuales que obligan a replantear la forma, los métodos y la búsqueda de ese potencial humano.

Santos, a diferencia de su antecesor que sólo era adepto al caballismo, ni siquiera la hípica o los ecuestres, sino montar a caballo, es un enamorado de la actividad deportiva y la practicó en su juventud. Por eso tiene la obligación de lanzar y poner en marcha un plan para que dentro de cuatro años, en Río de Janeiro, la cosecha sea mayor para que lleguen más preseas, pero también para que la juventud se abrigue en las lides atléticas y deje a un lado la pernicia, el vicio y el ocio, auténtico semillero de criminales.

Alguien dirá que entregarles más dinero a ciertos directivos del deporte nacional es como poner los ratones a cuidar el queso. Los hay buenos, malos, perversos y ladrones, pero al frente de Coldeportes está un individuo serio y trabajador que sabe exactamente quién hace las cosas bien y quién no hace nada. Botero es el maquinista ideal para la “locomotora” deportiva.

De todas maneras prefiero la plata para el deporte y no el dinero para la guerra.

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