Viendo jugar a Fluminense contra Boca, victoria brasileña en plena Bombonera, resaltó la calidad del mediocampista colombiano Edwin Valencia.
Bien parado en la mitad del campo, cortando y entregando, saliendo por sorpresa, llenando espacios, metiéndose entre los centrales, buen físico, buen tranco, oficio en el puesto para no desgastarse corriendo inútilmente.
Entonces, muchos aficionados necesariamente hacían la pregunta: ¿Y este Valencia por qué no está en la selección Colombia? ¿Será que en ese puesto hay muchos jugadores superiores a él en este país?
Esta semana Valencia contó que en dos oportunidades le habían llegado convocatorias para integrar la selección, pero que “misteriosamente” —las comillas son nuestras— faltando 48 horas lo desconvocaban. Dijo que contra España lo había llamado Gómez, pero que a última hora le mandaron decir que no viajara.
Resulta muy curioso y no se necesita ser muy suspicaz para pensar que Valencia es uno de los pocos jugadores colombianos ‘vetados’ por la Federación, al igual que De la Cuesta y Julián Viáfara. Estos tres futbolistas ganaron sus pleitos contra los equipos que no les pagaban a tiempo, que tenían gordas deudas, y fueron a la justicia para obtener el premio de sus derechos deportivos.
Bedoya ha insistido en que no hay nadie ‘vetado’. Lo dice, no le tiembla el bigote, lo repite, pero los hechos son tozudos y ya no se le cree. Los ‘vetos’, esos pactos de sangre entre dirigentes, existen y se aplican en Colombia. Los jugadores que se rebelan contra el establecimiento sí son defenestrados, así se empeñen Bedoya, Jesurún y los dirigentes de la rama profesional en negarlo. Los vetos tienen una ‘omertá’, ley del silencio, donde nadie habla, nadie lo confirma, todos lo niegan… pero que existen, existen.
No llamar a Valencia a la selección por un ‘veto’ es una temeridad, una insensatez, un absurdo completo. Tan solo Carlos Sánchez puede pelear con este volante el puesto de titular. Su dilatada, fructífera y eficaz campaña con Fluminense demuestra que se trata de un señor jugador de fútbol, tipo selección en un puesto donde hay muchos problemas y más todavía si se tiene en cuenta que Sánchez fue suspendido ocho fechas en la liga francesa y cuando llegue a los partidos de junio estará ausente de juego y de ritmo. Que el técnico pida los videos de Flu en la Copa y verá un jugador útil y funcional tácticamente, un futbolista que le puede resolver problemas defensivos.
Bedoya ha dicho que no se meterá en las decisiones de Pékerman. ¿Esa promesa incluirá no ‘vetar’ a Edwin Valencia en caso de que el técnico lo convoque?