Al hincha no le interesan mucho los balances impecables, esos en que la columna de ganancias es generosa.
Al hincha le interesa por encima de cualquier cosa la tabla de posiciones. Eso pasa acá y en cualquier país del mundo. Claro, cuando no se dan los resultados en la cancha y los números no cuadran, es cuando vienen las airadas reacciones contra los dirigentes. Primero insultan al técnico, después a los jugadores y finalmente a los que contratan a jugadores y técnicos. Al hincha tampoco le importan mucho los vericuetos jurídicos y el común de la gente no entiende lo que está en juego. Por ejemplo, en el caso del litigio encarnizado que vive Millonarios entre El Mago Arango y los antiguos dueños, el hincha lo único que desearía, con toda su alma, es que esos indeseables sujetos que arrasaron con el club, con las finanzas, con la mística, con el corazón del hincha, que convirtieron a Millos en estiércol, no vuelvan jamás por esos lados. Ya cumplieron la misión de salir ellos muy ricos y el club recontraquebrado. Pero el hincha no entiende que detrás de todo hay fundamentos jurídicos y que no se puede legislar para unos de una manera y para otros de forma diferente. Los sujetos mencionados están a la espera de que el Gobierno saque adelante la llamada ley del fútbol, en la que se reconvierten los aportes en acciones y entonces el hincha tendrá que tragarse el sapo entero: esos tipos volverán a ser dueños del club, con la terrible consecuencia que eso significa para Millos. La ley de democratización, como está concebida, como está siendo tramitada, sirve a los grandes ‘cacaos’ que han invertido en el fútbol. Respeta la inversión de Ardilla Lulle, Fuad Char, Gabriel Camargo, para citar esos tres nombres; les respeta su propiedad, les convierte sus aportes en acciones. Pero también se beneficiarán de esa ley López, García y Rendón, por lo que hay que ser muy contundente, ellos no pueden ser excluidos de los beneficios de la ley como está planteada. El tema en Millonarios terminará muy mal, en los tribunales, con los abogados ganándose millonadas, con el equipo derruido y con un peligro claro de liquidación a la actual entidad que como está planteada no es válido. Y los que se metieron en el nuevo proyecto también tienen que estar muy preocupados, porque no saben qué están comprando. Imagínense ustedes metiendo platica para que se la manejen López y García. Eso es como poner los ratones a cuidar el queso.