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Mala gestión

01 de agosto de 2015 - 09:00 p. m.

Cuando se anunció el amistoso contra Perú, fueron muchas las sonrisas y el beneplácito, pues por fin se había conseguido un rival digno, dejando a un lado los equipos chichipatos a los que llega, tras mucho trajinar, Grondonita Bedoya.

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Era un buen rival, desde la óptica de un adversario que mida el potencial, un auténtico termómetro para la selección.

Una vez conocido el calendario de la eliminatoria, donde los peruanos son los primeros rivales en Barranquilla dentro de dos meses, la percepción sobre las bondades del juego contra ese adversario han cambiado.

Hoy no parece lógico enfrentar a Perú en septiembre. No tiene sentido, y aunque algunos dicen que da lo mismo, que el todo es jugar, que la confrontación directa es diferente en cada partido, que cada juego tiene su historia, hay factores sicológicos, técnicos y humanos que desaconsejan enfrentar a los incas dentro de un mes.

El problema es que el compromiso aparentemente ya está firmado, no se sabe con quién, dentro de esas curiosas operaciones que Bedoya ha vuelto comunes. Negociaciones con sus amigos Hinkis, Burzakos y demás fauna delictiva que maneja el calendario internacional y los pases de jugadores. Vaya amigos y socios que tiene Bedoya.

Pero el tema central pasa por un detalle mayor: la ausencia de un verdadero calendario internacional de la Federación. Acá se estila buscar rivales a pocas semanas de las fechas FIFA. No se planifica, todo se deja en mano de los tiburones anteriormente mencionados, los corruptos socios de la Federación, quienes terminan determinando la capacidad de maniobra. Y si a esto se le agrega el caprichoso criterio de Pékerman, buscando siempre rivales facilongos para mantener el status FIFA, se entiende por qué en los últimos dos años no se sale de los Baréin, Kwuait, El Salvador.

Bedoya, tan empecinado en llegar a la FIFA, en sostenerse en la Conmebol, amante de los cargos internacionales, ha olvidado la gestión interna y la Federación ha perdido capacidad de maniobra local en lo deportivo. Acá, como lo expresan sus voceros de imagen, los juanitos y camilitos, hay una gran tarea recolectora de dinero que favorece el bolsillo de algunos, pero la tarea interna, la gestión de manejo del fútbol en Colombia, está descuidada.

Para resumir, no se debería jugar contra Perú, es inconveniente en el plano deportivo, pero se va a jugar porque ya ellos lo firmaron y porque no hay otra posibilidad de adversario, debido a que no existe calendario internacional ni gestión de Bedoya.

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