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Nacional

03 de febrero de 2014 - 10:02 p. m.

Resulta grata y sorprendente la evolución táctica del Nacional en estos primeros partidos de 2014.

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El técnico Juan Carlos Osorio le ha dado una vuelta de rosca a su plantilla y propone alternativas bien interesantes que en los últimos partidos le han dado pleno resultado en lo futbolístico y en el resultado el último domingo.

Durante el semestre anterior Osorio manejó el concepto de los volantes externos, “carrileros” para ampliar la cancha y generar un juego de bandas que le permitiera cumplir el concepto fundamental de “ensanchar” el fútbol y abrir al adversario. El concepto continúa, pero la maniobra ha cambiado, pues para esta temporada Osorio volvió a los cuatro defensores y juega con punteros bien abiertos a los que incorpora los laterales en función de ataque. La idea en el fondo es mantener los tres defensores, pues generalmente los dos marcapuntas están en la mitad del terreno o como extremos. Entonces releva con Mejía incrustándolo entre los centrales.

Resulta sorprendente la facilidad con que los jugadores, antiguos y nuevos, han evolucionado en el nuevo módulo y su aplicación. Para ellos también se ha convertido en una agradable vivencia experimentar otros caminos y llegar a manejar las alternativas tácticas, esa versatilidad que hace mejor a un jugador, esa incorporación de nuevos conceptos en la búsqueda de la perfección.

Nacional pasó por encima del Cali en lo futbolístico el jueves pasado, pero no concretó en la red el mejor funcionamiento. Después, en la tanda de penales, el tema fue favorable a un Cali que no llegó una sola vez en noventa minutos. Cosas del fútbol. En cambio, en el Pascual, los paisas apabullaron al Cali, lo pasearon y esta vez llegaron los goles para un 3-0 rotundo que, como bien dijo Leonel, “fue una clara demostración de la superioridad antioqueña”.

Nacional es sencillo, pragmático, abre la cancha y juega bien por las bandas a partir de la búsqueda del espacio tirando desmarques de ruptura y apoyo, con un fútbol solidario y donde los lucimientos personales están desterrados. Osorio ha logrado un gran juego exterior, pero partiendo de un mejor funcionamiento interior. Si no se sale jugando, si no se evoluciona con la pelota, si no se consigue la superioridad en los duelos individuales, no se puede alcanzar el fútbol de ensanchamiento por los costados. Es sencillo, de lo interno a las bandas, todo es a fin.

Sorprende Nacional, pero mas todavía es un mérito gigante de Osorio, quien no para en su intento de progresar y evolucionar. Quien no quiere superarse en el día a día está caminando hacia el fracaso. Y Nacional juega hoy por hoy muy, pero muy bien.

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