Nacional tendrá que hacer un auténtico milagro para clasificar a la siguiente fase de la Copa Libertadores.
Mientras existan posibilidades matemáticas nadie puede dar por muerto al campeón de Colombia, pero algo está absolutamente claro: jugando como lo viene haciendo en los últimos partidos resultará muy difícil seguir en el torneo continental.
No debería hablarse de cansancio físico en jugadores profesionales que deberían estar enseñados a ese ritmo de alta competición. Siempre los aficionados comparan las prestaciones de los equipos criollos con relación a los europeos enseñados a jugar dos veces a máximo nivel por semana en un ritmo sostenido y con muy pocas pausas. Lo de Nacional más parece un saturamiento que un cansancio, pero en la cancha al equipo se le ve lento, sin intensidad, como si le pesara el durísimo trajín y no tuviera gasolina en el tanque para responder cuando se le necesita.
Y así como Osorio fue el gran artífice de armar el Nacional bicampeón de los últimos tiempos, amo absoluto del fútbol colombiano, también tiene su gran responsabilidad en el posible fracaso de la Libertadores. La lista de refuerzos del verde fue pobre y no tuvo perspectiva ni horizonte para encarar un torneo internacional. Tres jugadores de los cuales solo uno, Edwin Cardona, ha dado resultado, mientras que Tréllez y Páez más parecen carros acompañantes que protagonistas.
Osorio sobrevaloró su nómina y no entró en gastos altos, sencillamente le hizo la segunda a la directiva y ahorró, y hoy debe estar arrepentido porque muchos de sus titulares se le vinieron abajo y los que tenia en el banco nunca dieron la talla.
Algunos jugadores han bajado dramáticamente su nivel. Por ejemplo, entre el Murillo de diciembre y el jugador de hoy existen kilómetros de diferencia. Aquel era un jugador intenso en la marca, higiénico en la salida y, seguro en el corte. Hoy es un manojo de nervios y de errores. Y así podría mirarse el rendimiento de otros jugadores titulares. Mejía se ha dedicado a mostrar que es un ‘guapo’ y se ha olvidado de jugar, al goleador Jéfferson Duque se le perdieron los papeles en el área; Uribe nunca ha mostrado los motivos por los que lo trajeron y el mismo Sherman se ha venido muy abajo, siendo hoy un tocadorcito intrascendente.
Todavía le queda al verde esa visita a Rosario y en el campeonato local ya está en las finales. Están lejos de su mejor nivel, pero cuidado, cuando se despierten de esa larga siesta en la que vienen inmersos, Nacional seguirá siendo un protagonista.