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No más “Piscis”

23 de enero de 2017 - 10:00 p. m.

Es difícil, realmente muy difícil, encontrar argumentos para intentar defender las selecciones que dirige el Piscis Restrepo. Generalmente son equipos fríos, distantes, sin ángel, que no contagian emociones; equipos que juegan con el error adversario y carecen de agresividad en la recuperación y tienen poco criterio para manejar la pelota.

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Por supuesto, de inmediato saldrán sus defensores a hablar de las clasificaciones a los mundiales, de las campañas en los suramericanos. Lo que quieran: bajo el frío manto de los resultados, a Restrepo le pueden cuadrar las cuentas. Bajo la lupa del fútbol, juego, organización táctica, estilo y desarrollo de las ideas, a este periodista los equipos de Piscis lo emocionan poquito.

Este que está jugando en Ecuador es una continuidad, un déjà vu, de todos los que ha dirigido el antioqueño. Ni frío ni calor, indiferencia, juega de regular para abajo, no da cinco pases seguidos, tira pelotazos, se defiende muy mal, sin orden y sin conceptos tácticos claros; es un equipo de grandotes torpes. Y como los anteriores, con un pésimo trabajo del técnico en la raya.

Restrepo tiene un grave defecto como técnico: lee muy mal los partidos y por ende sus cambios son todos rarísimos. Es un gran “descuartizador” de equipos. Es contradictorio y poco claro. Siempre en la etapa previa habló maravillas del Indio Ramírez como su volante de creación, el dueño de las ideas, y cuando llegó el torneo lo envió al banco en el segundo partido, con Ecuador, sin nadie que pusiera la pelota en el piso e intentara jugar, divorciándolo de Hernández, quien debería ser su socio natural por conocimiento del juego y por condiciones técnicas. En lugar de agruparse en torno a su volante, creer en él, prefirió el pelotazo y el pasar de largo por el medio sin hacer tránsito en la mitad.

Cuando hablaban de una gran victoria 2-0 sobre Ecuador, victoria mentirosa porque en la cancha no había existido esa diferencia, cuando el equipo pedía orden y cerrar filas, a Restrepo le dio por sacar marca y enviar a Ramírez en el peor momento del partido. Descuartizó el equipo, se perdió recuperación y de allí para adelante los vecinos hicieron lo que les dio la gana. Ese partido fue una lección de cómo no dirigir un equipo.

Colombia todavía puede clasificar y hasta ser campeón. Más allá de cualquier resultado, la Federación tiene que pensar en el cambio de Piscis Restrepo como técnico de las inferiores. Este modelo carece de sustento popular y es hora de intentar algo diferente, porque los equipos de este técnico son vulgares y aburridores.

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