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¿Nuevo Pékerman?

23 de enero de 2016 - 09:00 p. m.

José Pékerman parece entender perfectamente que los momentos son otros y los protagonistas son diferentes.

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Durante cuatro años el técnico argentino de la selección de Colombia se había negado sistemáticamente a tener encuentros puntuales con sus patrones, el Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol, y su diálogo, imprescindible y vital, su contacto directo, solo lo tenía con Luis Bedoya.

Pékerman acudió esta semana y se presentó a la ultima reunión del Comité para tratar con ellos los temas candentes del momento: los microciclos de trabajo y los partidos de fogueo antes de los juegos ante Bolivia y Ecuador, en los que se hace indispensable una cosecha de seis puntos para reflotar la ambición de asistir a Rusia.

Dicen los dirigentes que se vio a un Pékerman persuasivo, dispuesto a meterse de lleno en el trabajo con los nuevos jugadores, aceptando que se habían cometido errores en los meses pasados y que era necesario, intentar recuperar tiempos perdidos.

Quedó también claro que la política de aislar al técnico de la dirigencia nacional, del periodismo y de la afición, era cosa de ese monstruo en que se había convertido Bedoya, convencido de que era Grondonita, amo, dueño y señor de todas las acciones del portafolio del fútbol colombiano. Hoy se entiende todo clarito: Bedoya necesitaba aislarse, no tener vigilancia, operar a la sombra para cometer todas las fechorías que se le están conociendo y que la Fiscalía de Estados Unidos le tiene claramente detectadas en su indicment.

Pékerman y la dirigencia acordaron conseguir dos amistosos para los jugadores que serán llamados a los microciclos, que contarán con el apoyo de la Dimayor para bloquear a los jugadores que necesite el técnico. Ya Jesurún y el Comité empezaron a trabajar en la búsqueda de esos partidos, que serán difíciles pues no hay fechas FIFA a la vista y el préstamo de jugadores no es obligatorio.

Otra muestra del nuevo talante del técnico argentino fue su presencia motu proprio en la entrega de los premios de la Dimayor. Fue, habló, aclaró, puso la cara y esa nueva imagen es mucho mejor que la del hombre aislado del mundo exterior, bloqueado, que no concebía palabras explicatorias a sus actos.

Pékerman, usted y yo lo sabemos, está contra las cuerdas, los resultados son malos, el equipo está por debajo de las posibilidades y es urgente recuperar el terreno perdido en todo sentido. Empezar a trabajar ya, con mente amplia y generosa, pensando en el futuro, es una forma de reavivar la llama.

Ojalá le dure, pues ya no hay grondonitas en el camino…

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