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Numeritos

08 de noviembre de 2014 - 09:00 p. m.

En el mundo del fútbol de hoy, especialmente en los medios periodísticos, es cada día más fácil expresar los conceptos a través de los números.

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Los medios están llenos de cifras, comparaciones matemáticas, promedios y, como nunca antes se había visto, una cantidad de estadígrafos traen a colación los registros históricos y los paralelos matemáticos. Inclusive, algunos de ellos, como el inefable Mr Chip, se han convertido en auténticos personajes con insólitos datos que a veces resultan tan poco creíbles como difíciles de confrontar. Y ante la duda, decían los abuelos, abstente.

A los estadounidenses, afectos a los deportes con mucha matemática de por medio, les encanta esta nueva visión del fútbol a través de los números. Ellos son proclives a los deportes con mucha cifra de por medio, como el béisbol, el baloncesto, el fútbol americano de mastodontes. Recientemente en EE.UU. encontrábamos una página de un periódico que hacía la particular lectura de un partido de la Copa del Mundo de Brasil que había tenido la nada despreciable cifra de 35 millones de teleespectadores, cifra récord en la televisión para un juego de soccer, partido Alemania-Estados Unidos. Y en esa página estaban dos columnas dedicadas a asistencias, faltas, golpes de cabeza, goles con izquierda, derecha, saques de esquina, etc.

Algunos técnicos muy modernos han ido más allá y han encontrado una aplicación que les saca datos y estadísticas sobre su equipo y sobre el rival. Y trabajan con esos números para conocer cuál es el lado más débil del adversario, cuáles son sus valencias más firmes, dónde le hacen daño a su equipo, cuántos kilómetros recorren sus jugadores, en qué áreas se concentra la posesión de la pelota, quién reparte mejor la bola y quién se equivoca en los pases.

Las cifras sirven, ayudan, complementan, son necesarias, pero pretender que el análisis del juego del fútbol sea simplemente un cúmulo de números parece un despropósito. Un buen cuerpo técnico evaluará algunas tendencias, de su equipo y del rival, pero nada mejor que el ojo avizor, el conocimiento del juego para llegar a los éxitos.

Una cosa son los estadígrafos y otra los historiadores. Quien tiene números pero no saca comparaciones, es simplemente un amigo de las estadísticas, pero quien maneja números y los compara, evalúa y les saca capul a esos números es otra cosa, es de verdad un historiador. En Colombia sobran estadígrafos y faltan analistas de las cifras.

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