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Obligaciones

08 de agosto de 2015 - 11:02 p. m.

Como en los cuentos de pequeños, todos comieron perdices y fueron felices.

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Solo caras contentas después del arreglo entre los grandes cableoperadores del país y Win, el naciente y sólido canal deportivo, propietario de los derechos de transmisión en la señal cerrada del fútbol profesional colombiano.

Contentos los de Claro, Une y Movistar porque finalmente tienen en su parrilla el fútbol colombiano, que puede no tener la calidad del español o el inglés, pero es el nuestro, el de la casa, y sin esos partidos su parrilla de transmisión lucía coja y desnaturalizada, como bien lo entendió el nuevo gerente de Une Tigo, quien de entrada, recién posesionado en el cargo, arrancó las conversaciones y dejó sin validez un absurdo y esperpéntico pacto de no compra de los derechos que había pregonado y orquestado el canal regentado por los mexicanos. Ellos tienen ahora el producto y su competencia por tener más abonados será leal y directa.

Contenta la Dimayor, porque le entra un montón de dinero producto de los tres millones y medio de nuevos suscriptores y ese dinero ingresará finalmente a los equipos que ya tenían unos buenos meses pidiendo que se hiciera algo para atraer a los cableoperadores y poder recibir esa plata que estaba en el aire. Se acabó el caballito de batalla de algunos mediocres dirigentes, que ante la ausencia de ideas y talento en el manejo de sus equipos solo encontraban el tema televisivo como argumento para atacar la administración. Y una vez más hay que recordarles a los Salazar y Cía. que Win no es de ellos, no es de la Dimayor, es un canal independiente que tiene como dueños a RCN televisión y DirecTv. Y que carecen de argumentos para pedir cabezas de narradores, comentaristas o periodistas, como erróneamente, en forma prepotente y arrogante, se lo creen y lo pregonan.

Contentos los de Win porque su señal llega a mayor gente, se consolida como una gran opción deportiva para competir y derrotar a los argentinizados y mexicanizados canales que ahora soportan los suscriptores. Y también porque su penetración al ser mayor le permitirá trabajar mejor, tener mejor apalancamiento económico y ofrecer nuevos y diversos servicios dentro de su plan de crecimiento.

Por supuesto, la Dimayor está obligada por todos los motivos anteriores a brindar un campeonato superior, con canchas en mejor estado, con equipos más sólidos y mejor armados, con entidades que no sean de garaje y que vivan por ahí mendigando un campo donde jugar, con arbitrajes menos efectistas y más justos, con jugadores menos llorones y simuladores.

Esos tres y medio millones de nuevos telespectadores quieren ver mejor fútbol y todos los contentos de hoy tienen que brindárselo.

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