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Ondulante

09 de marzo de 2015 - 11:00 p. m.

Hasta hace dos meses el Real Madrid venía embalado, ganaba por goleada todos los partidos y tenía una tremenda cara de campeón de Liga gracias a los goles de la BBC —Bale, Benzema y Cristiano—, que constituían un tremendo ataque, y al trabajo de los volantes, entre ellos James, que alimentaban ese letal tridente.

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El Barcelona, en los albores del año, pintaba bastos. Messi no marcaba y jugaba a media máquina, el equipo tenía fallas defensivas, a Suárez se le había olvidado el gol y la estructura defensiva daba grima con Piqué en plan de consorte de Shakira Business y con Alves haciendo bobadas en todos los partidos. En ese entonces Ancelotti había descubierto el fútbol y Luis Enrique no tenía idea.

Dos meses después el Barcelona es nuevamente el líder gracias a Messi y sus tripletas mágicas, Suárez en plan goleador recobró todo su potencial, Piqué vuelve a brillar y el elenco catalán está lanzado por el triplete de Copa del Rey, ya clasificado a la final; Champions, donde tiene una buena ventaja sobre el City, y la Liga.

Messi volvió a ser eléctrico, genial, en plan de asistidor, pero sin perder su comunión con el gol. Cristiano está francamente decaído, no encuentra puerta y mentalmente se le ve desesperado tras su separación de Irina.

Estas consideraciones vienen a cuento porque sirven para demostrar que el fútbol es un estado de ánimo cambiante, que nadie es campeón en diciembre —en las ligas europeas— y que el fútbol es un deporte ciclotímico en el que afortunadamente no hay invencibles y el manejo y la gestión de los egos en los vestuarios puede redituar en títulos y comportamientos que afectan lo deportivo.

Al italiano Ancelotti se le critica hoy que tiene una conducta laxa, de “maniflojo” se le acusa, y que el equipo se lo salta a la torera, le marca el paso. A Mourinho, su antecesor, con peores resultados y mas escándalos, se le acusaba de dictador y caprichoso. No parece existir el paso intermedio o el técnico ideal, todo depende de los resultados.

Tras el tropezón en Anoeta, Messi y Luis Enrique se declararon la guerra y la directiva medió por el bien del equipo. Hoy no se hablan, pero el técnico entendió que la prima donna es el argentino y que el futuro del equipo y el suyo pasa por no pelear con el “nene”.

La temporada entra en su fase clave. Al Real volverá en abril James, ya regresa Modic, y podría reencontrar el equilibrio del que carece en este momento.

El 22, en el Camp Nou, la Liga podría quedar sentenciada.

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