Colombia se encuentra en zona de clasificación y con eso, dicen algunos, está cumplido el propósito. Tal vez haya sido una de las peores eliminatorias que se le recuerden al equipo nacional. Flojo de juego colectivo, escaso en luces individuales, parco en ritmo e intensidad, casi negativo en materia de eficiencia goleadora, y aun así, jugando mal y sin nadie que brille en la conducción o en la definición, el equipo está a tan sólo dos puntos del segundo calificado, Uruguay, del que todos hablan maravillas.
Por eso resulta tan importante el juego de este martes contra Ecuador, vital, trascendental, que puede generar definitivamente las luces para otear un viaje a Rusia o para quedar más preocupados que nunca con el rendimiento del equipo.
Tiene la fortuna Colombia de encontrar a un Ecuador sumido en momentos amargos y tan descontrolado como el elenco nacional. La fórmula ecuatoriana ya no luce tan solvente y su arranque de doce puntos en línea se ha ido diluyendo con pésimos resultados. Son casi los mismos jugadores, y el fútbol también se les evaporó a los vecinos en un santiamén.
Colombia debe tener especial cuidado con las bandas por donde juegan y corren Antonio Valencia y Jefferson Montero, dos buenos jugadores a los que no se les puede dar espacios, porque terminan llenando de obuses el área para que Felipe Caicedo y Enner Valencia aparezcan al remate. En ataque se mueve con un 2-3-1, donde Quiñónez y Loyola —presunto reemplazo de Noboa— soportan la salida por bandas de Valencia y Montero. En defensa, cuando se compactan lo hacen con un 4-4-1-1, pasando la línea de la pelota y esperando en el fondo.
Colombia debe intentar repetir el partido en Barranquilla contra Ecuador, cuando el equipo lució sólido, jugó bien, fue contundente y realizó la mejor presentación de toda esta eliminatoria. Será maravilloso repetir esa performance tan lejana de este presente angustioso, cuando se juega mal y el gol está completamente perdido.
Primera pregunta: ¿cambio de marcapuntas para darles ingreso a Arias y Díaz, con lo que se gana en solidez defensiva? Segundo interrogante: ¿dos volantes de marca o jugar con tres para llenar el mediocampo y evitar que Ecuador transite con fluidez por los callejones? Tercer punto: ¿insistir con Bacca o castigar su pésimo rendimiento?
Las respuestas son del técnico. Lo único cierto es que Colombia volverá a cambiar de nómina y no habrá repetido una formación en la eliminatoria. Es un partido vital y la clave es recuperar un poco el juego, el fútbol.