Teófilo Gutiérrez, el joven atacante del Júnior, levantó la mirada, calculó dónde estaba Leandro Castellanos y de inmediato decidió pegarle con parte interna del botín derecho a todo el ángulo de la mano izquierda.
Fue un lindo gol, una conquista que significaba el tercer grito del delantero en una tarde en la que martilló un bello hat trick. Ese chico tiene alma de goleador, sabe meter goles y por lo tanto también sabe ‘comérselos’.
Sergio Herrera, diez años más veterano, también apareció en el arco enemigo en dos ocasiones, una de zurda y la otra cerrando la pinza en una magnífica acción colectiva del elenco verdiblanco. Gran actuación.
Claro, los dos protagonistas del domingo son tapa de los diarios y epicentro de los noticieros y programas deportivos y se escuchan las voces de quienes dicen que se resolvió el problema de gol en la selección, que Lara es un incompetente e injusto porque no les ha puesto de titulares.
Despacio, despacio, decían los antiguos, para poder llegar más rápido. De la velocidad no queda sino el afán. Nadie puede negar el dulce momento de Gutiérrez y el reencuentro de Herrera, pero de allí a pedir su titularidad hay un trecho gigantesco y más aún cuando, irresponsablemente, no se sabe si por mala intención o por absoluta ignorancia, se hace desde los titulares de prensa y televisión.
Teófilo es un interesante proyecto, por ahora es tan sólo un proyecto, que vive un grato momento y que encuentra fácilmente el arco adversario en el Júnior y en Barranquilla. Él ya fue convocado a la selección, no tuvo oportunidad de actuar, pero creer que es la solución al eterno problema del gol colombiano, resulta insólito. Es una grata revelación, a la cual es menester pulirle defectos que tiene en su fútbol, al que don Julio Comesaña, viejo zorro del fútbol, va llevando de a poco. Teófilo vive un momento especial y debe aprovecharlo para seguir trabajando y aprendiendo todo lo que le falta.
Hace dos meses, Herrera estuvo cerca de diez partidos sin meter un gol, negado frente a la red y entonces los que hoy vociferan su nombre como titular indiscutido de la selección, defenestraban su presencia en el Cali. Por eso, de esos arranques “calenturientos” es necesario cuidarse y alejarse.
Si continúan metiendo goles, si mantienen la producción, si siguen haciendo de a dos y tres, tendrán su momento, pero a la selección llegarán por condiciones y continuidad, nunca por comentarios retrecheros.
Piano, piano si va lontano. Y eso lo saben Teo y Sergio, mucho más que sus nuevos padrinos de la prensa, la radio y la televisión. Es que a veces suda más la tapa que la olla, decían en mi tierra.