Impresionante marco de público en Medellín, Bogotá y Neiva. Águilas Doradas sigue siendo un parche, equipo de garaje sin ninguna representatividad, ubicado en una plaza donde no lo quieren y donde no tiene futuro, como tampoco lo tenía en Itagüí.
Buen fútbol en el Atanasio, donde el DIM aprovechó su ventaja tempranera y manejó un partido desatado al golpe y golpe con un Cali que reaccionaba sin mucho juego, pero aprovechando las circunstancias para no irse goleado. Cano, definitivamente, es un señor jugador y un gran goleador, y en el engranaje del Medellín se le ve mucho mejor cuando actúa con otro delantero, Mena, quien le abre huecos. En el montaje táctico del 2-3-1 queda muy limitado arriba y es fácilmente controlable, pero cuando tiene alguien que le abre espacios por los costados, arrastra marcas, el argentino encuentra las buenas maneras de un goleador de raza.
Marrugo es un jugador clarividente cuando se encuentra enchufado y su manejo fue impecable, tal vez el mejor jugador del partido, con pases profundos.
Demasiados errores son sinónimo de muchos goles, y eso pasó en el partido entre Santa Fe y Nacional. Visión definidora, es cierto, pero también caudal de fallas individuales y colectivas en los tantos. Después de que Cuero perdiera dos regalitos, Roa aprovechó otra falla en la delirante defensa de Nacional para marcar el primero. Y el segundo fue una risa con el descontrol de Mosquera y Armani, y en el tercero marcaron muy mal y permitieron el remate de Arias. Defensa comprometida, sin solvencia, mal parada, con errores individuales y fallas de visión de juego, inaceptables en un equipo trabajado por Osorio.
Santa Fe volvió a exhibir poderío atacante tras muchas jornadas en que la laguna parecía seca. Pero también dejó muchas dudas el comportamiento de su defensa, donde Roa pierde un salto con la complicidad de Rufai, metido dentro de la portería y sin atacar el balón en su área pequeña. De la Cuesta está pegando demasiado y defendiendo muy poco. Ya Tolima lo había puesto en evidencia y Nacional lo volvió a retratar. Mientras los rojos sigan haciendo respetar su cancha y mantengan el teórico punto de ventaja nadie volverá a preguntar por la curiosa y risible renuncia de Wílder. Renuncia. Pastrana, no nos tome por tontos.
Alocado partido entre Huila y Caldas. Ritmo frenético, lleno de vértigo, presionante, con muchas intervenciones de portero y un denominador común: se corrió mucho y se pensó muy poco. A este Huila del Pecoso habrá que jugarle mucho mejor de lo que lo hizo el Once para ganarle. Corriendo no lo van a superar.