Un sector de hinchas del Cali había llevado hace pocos días una pancarta gigantesca al estadio Pascual Guerrero para burlarse del regreso del Pipa de Ávila. “Todo circo pobre tiene su enano”, decía aquella tela que se exhibió en la tribuna.
Y pensar que a los 15 días aquel ‘enano’ del cual se burlaron, al que quisieron ridiculizar, lo mismo que a ese equipo lleno de conflictos, dramas e incertidumbres les pintó la cara en el clásico vallecaucano con un lapidario 3-1, con gol incluido del samario.
Pero eso no es nada. El técnico del Cali, José Eugenio Hernández, dijo antes del partido que era una pena que en el fútbol colombiano jugara un delantero de 45 años, que eso hablaba mal del nivel. Lo peor, para él, es que ese delantero de 45 años les marcó un gol, adelantándose a la lenta e ineficiente defensa caleña. Quién es peor, el equipo que lleva a su alineación por motivos económicos y ausencia de otras alternativas al jugador de 45 años o el equipo que siente en carne propia los goles y la actuación de aquel jugador. El pez muere por la boca y hoy Cheché, cuyo trabajo como técnico en el Cali es discreto, debe admitir que el único que ha hecho el ridículo es él con sus declaraciones.
Es el mismo caso de García, el técnico de Millonarios, quien durante largos años se burló del trabajo de los técnicos que llegaron al equipo. Prince, Osorio, Pecoso Castro, Vanemerack y Quintabani debían soportar su presencia en las canchas de las inferiores criticando el trabajo de los encargados de turno. Ahora, cuando gracias a su sospechosa condición de ‘socio-técnico-directivo’ llegó al comando del plantel, el balance de su producción es paupérrimo. Un 37% de rendimiento y ya eliminado de la Copa Postobón. En otro momento, en otras circunstancias, la directiva de Millos se reuniría y lo echaría a la calle por bajo nivel, por fracaso en la consecución de metas, por desactualizado. Le aplicarían lo que el se encargó de hacerles a los antecesores. A uno de ellos, incluso, lo trataba de ‘recreacionista’ y ese técnico, Juan Carlos Osorio, hizo muchísima mejor campaña que el ‘dueño-técnico-contratista-comisionista’.
Rápidas anotaciones: qué bien jugaron Medellín, Santa Fe y América los clásicos. El rojo fue dominante en la jornada. Lindos goles, el de Marangoni, el de Maggiolo, el de Ómar Pérez, el primero de Gutiérrez. A pesar de la cantada eliminación colombiana, el público respondió. Ojo con ese muchacho Andrade, del América, que juega bien a la pelota, lo mismo que Michael Ortega.
Cuando no hay pan, buenas son las arepas.