No podía ser de otra forma. En esta columna se había planteado la disyuntiva: Bedoya sabía todo y más y estaba untado hasta la médula o Bedoya no sabía nada y era un tontazo al que se le escapaba la tortuga.
Todo el Comité Ejecutivo de la Conmebol ya está preso, cantando o en proceso de extradición. Todas las yerbas del pantano han ido cayendo y la limpieza de la Fiscalía de Estados Unidos sigue adelante. El primer cartón del bingo se llenó y tras el indicment donde agregaron otros 16 nombres, viene el segundo cartón, que irán rellenando en forma puntual y segura.
Son una maravilla los fiscales de arriba. Llegan adonde quieren llegar, van montando los nombres uno a uno, mezclando y amalgamando, haciendo confesar a todo el mundo. La justicia de la delación, “justicia de la sapería”, les da unos resultados maravillosos. Qué envidia de la forma en que funciona la justicia, nada que ver con esa mentira que tenemos en Colombia, donde Moreno, Nulle, Ortiz, Jaramillo, Pretelt y todos los demás les maman gallo a la Fiscalía y a los jueces, van cuando les da la gana a los juzgados, declaran cuando y como quieren. El reino de la impunidad y la justicia mediática.
Volviendo al fútbol, por ahora los fiscales de arriba están empecinados en llenar los cartones correspondientes a la Conmebol y la Concacaf. Pero van trabajando a paso seguro en otros casos: Catar y Rusia. Once de los veintidós integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA que otorgaron esas sedes ya están presos y en proceso de extradición a EE.UU. Los otros irán cayendo y entonces llegarán a otros continentes.
Estados Unidos le ha demostrado a la FIFA que el cuentico ese de que son intocables, que no los pueden juzgar por la justicia ordinaria, es una mentira. Los delincuentes no tienen un fuero especial como pretenden los Havelanges —corrupto de marca mayor—, Blatter —el taita de los bandis— y los demás sinvergüenzas que durante años les dijeron a los gobiernos locales que no se metieran con los dirigentes porque desafiliaban la federación correspondiente.
Los fiscales de arriba han enseñado algo a los fiscales locales. No sirve mirar el balance de la Federación, la Dimayor o la Difútbol. Uns buena dosis de maquillaje tapa todo. Hay que ir al estudio de los patrimonios individuales, seguirles la pista a los bienes y cuentas, adentro y afuera, que allí está el secreto.
Y una pregunta final: Se habla de sobornos y solo se juzga a quien los recibió, pero, ¿quién dio los dineros, cómo los llevaron, cuáles fueron los intermediarios?