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Qué guayabo

04 de julio de 2018 - 07:42 p. m.

Cuando David Ospina atajó el tiro desde los 12 pasos, parecía que se iba a dar, que la suerte le sonreía al equipo colombiano y que el camino hacia los cuartos de final estaba allanado. Nadie imaginaba los siguientes cinco minutos en los que el sueño se vino al piso, en los que Matheus y Bacca fallarían sus remates y que la gloria se escabulliría entre las manos para dejar al país confundido y anonadado.

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Ya en frío, con el guayabo que da la derrota y el sentimiento de impotencia que se vive ante un hecho consumado que pudo ser diferente, las reflexiones llegan de la mano de preguntas que se hacen.

Por ejemplo, se cuestiona el plan defensivo de Colombia durante los primeros 60 minutos del partido. Fue una magnífica planificación de Pékerman. Tres volantes de marca, con Barrios por el centro, incrustándose entre Mina y Dávinson en un trivote, mientras que Lerma y Sánchez agarraban hombre a hombre a Dele Alli y Lingard. Y si se revisan las opciones de gol que creó Inglaterra en la primera fase no se encuentran pelotas claras de peligro. Colombia logró desactivar el ataque y a los volantes ingleses. A ese plan, es menester admitirlo, le faltó la segunda fase, la transición defensa-ataque, porque Quintero estuvo opaco, gris, anodino y sin luces. La reiterada salida de Arias por la banda, triangulando con Cuadrado y Quintero, fue la única fuente ofensiva. Por la izquierda nadie conectó y a Falcao no le llegó nada limpio. Los planteos dependen de los hombres y el presunto lanzador, Quintero no funcionó.

Salir a jugar mano a mano y abierto contra los ingleses hubiera sido un esperpento y un desaguisado. Se necesita ser ignorante para pensar que Colombia tiene equipo y ropita para salir a jugarle de igual a igual a Inglaterra. Por eso, aguantarlos, intentar contragolpearlos y manejar los tiempos fue un plan bien montado, tan bien montado que llevó el partido a 120 minutos.

Se cuestiona la presencia de Lerma en la alineación. Cuando el técnico decide jugar a la defensiva y decide los tres volantes de marca, ingresando Lerma, cumple el objetivo porque le agrega talla aérea a un equipo que perdía en las dos áreas. Kane-Walker-Stones-Mcguire-Henderson frente a Mina-Dávinson-Falcao y Sánchez por lo que se requería Lerma para equilibrar en talla. Seguramente, de haber estado James se hubiese presentado un planteo diferente, James es el tipo diferente.

Cada pelota de costado era un dolor de cabeza. Esos tipos son durísimos por la vía aérea y estaban avisados que Kane usaba todo para arrollar y llevarse por encima al que fuera. Y así sucedió.

No hay reparos, no hay cuestionamientos, fue como fue. Se pudo dar, la selección entregó todo lo que tenia y llorar sobre la leche derramada no tiene sentido. Colombia se fue del Mundial, pero dio todo lo que había.

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