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¡Qué mal Millos!

31 de octubre de 2016 - 09:39 p. m.

El día en que Millonarios tenía que mostrar jerarquía, el día en que Diego Cocca debía ratificar en la cancha que su equipo juega bien y que el trabajo de dos meses, con un largo período de 20 días dedicado a practicar y edificar una estructura táctica solvente, el día que los jugadores estaban urgidos de cambiar la historia y contarle a su parcialidad que entendían el juego propuesto por su técnico, ese día Millonarios reventó un petardo terrible en Techo y perdió con Equidad.

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Un equipo completamente descompensado en las fases del juego. Millonarios se defiende muy mal porque no tiene volantes que cumplan la tarea de destruir el juego enemigo y porque los delanteros no ayudan. La presión alta que pretende el técnico tiene que comenzar por los atacantes y estos carecieron de sacrifico para hacerlo. Los tres mediocampistas son mixtos y saben hacer funciones diferentes, pero no son especialistas en recuperar la pelota. Poner a Robayo de volante central es un esperpento táctico y si esa es la conclusión de Cocca luego de dos meses de entrenamientos, poco se puede pedir de cara al futuro. El técnico dice no tener especialistas en esa posición y olvida deliberadamente, menosprecia y minimiza, a Carrascal y a Hárrison Henao. Cuando te hacen dos goles de larga distancia, significa que no tienes volantes de marca y que el mediocampo es tierra del rival.

La ausencia de recuperación significa necesariamente carencia de manejo y posesión. Millos no tiene creativos porque Cocca no quiere a Estrada y a Mejía, no entran en sus planes, y prefiere el pelotazo, el juego frontal y directo a los delanteros. Millos no toca, no hace circular la pelota, no elabora. El único jugador desequilibrante es Manga Escobar, los otros chocan y luchan como Ayron o, sencillamente estorban como Gutiérrez, un completo hueso. Sostener a Núñez en su bajo momento y a Gutiérrez sin excluirlos es una muestra clara de que Cocca vela más por los intereses de sus compatriotas que por el equipo. Eso se llama ser rosquero.

El técnico respalda su trabajo en la intensidad y las ganas que le puso el equipo ante Equidad. Bueno, correr, luchar, meter, dará puntos, pero nunca otorgará campeonatos. Para ganar títulos hay que jugar al fútbol en forma equilibrada, compensada, balanceada, es menester defender bien y atacar bien. Los números del técnico maquillan la falta de juego.

Le quedan tres partidos para asegurar su paso a las finales, pero tendrán que pasar muchas cosas en lo táctico, en lo colectivo, en el fútbol azul.

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