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Raseros

25 de octubre de 2014 - 10:00 p. m.

Germán Mera le pisó la cabeza a Ánderson Plata, poniendo en riesgo su integridad física. Lo hizo en forma aleve, traicionera, con mala intención.

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Germán Mera es reincidente en este tipo de situaciones y su prontuario indica que fue quien sacó seis meses de las canchas a Juan Fernando Quintero hace ya algunos años.

La Comisión de disciplina de la Dimayor sancionó a Mera, quien no fue expulsado, con cuatro fechas de suspensión. Y a Vladimir Marín, otro matón que le pegó una patada en el piso a un jugador del Tolima, también en forma cobarde y con plena intencionalidad, lo castigó con tres fechas.

Sin embargo, el tema del análisis es diferente. A Fernando Battiste, jugador de La Equidad, la misma Comisión le impuso cuatro fechas, igual que a Mera, por “emplear lenguaje grosero y ofensivo contra un oficial de partido”. Las mismas cuatro fechas que a Mera y una más que a Marín.

Resulta desproporcionado el castigo, inadmisible e injusto. Según la Comisión, es lo mismo la agresión violenta y salvaje que el lenguaje procaz, porque seguro que el argentino debió ser muy ofensivo para las cuatro fechas, pero su acto nunca es comparable con la violencia desmedida de Mera y Marín.

Dirán que se ajustan al Código Disciplinario y que solo están cumpliendo a rajatabla las normas. Pues entonces hay que cambiarlas, no puede ser lo mismo un patadón en la cabeza a un rival que un madrazo.

Es lo mismo que se ve permanentemente en las canchas. Un jugador entra durísimo y se lleva una amarilla y el mismo castigo recibe el jugador que protesta una decisión arbitral. Para los jueces, en la cancha y en los escritorios, el rasero es similar y para quien mira desde afuera no son ni medianamente comparables. Hay que ver el ego inflado de Ímer Machado cuando algún jugador le dice algo, una protesta y más sabiendo que los futbolistas están calientes, con la adrenalina plena, de inmediato en su actitud suficiente y prepotente saca la amarilla, pero eso sí, las agresiones físicas parece que no le preocupan.

Propone Michel Platini una tercera cartulina, de color blanco, para sancionar este tipo de faltas, ofensas a los jueces, montoneras para protestar, lo que sería más equitativo y permitiría cambiar el rasero actual, que es bastante injusto, desproporcionado y donde se asimila la violencia física con la violencia verbal.

No puede ser lo mismo una patada aleve en la cabeza a un rival que una ofensa verbal a un oficial, seguro que no.

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