En Europa ya existe un movimiento que quiere una liga continental con los grandes de cada país. Sólo los grandes.
En Brasil, ocho equipos armaron un grupo en el que piensan hacer un torneo para ellos, aprovechando que son los clubes campeones de la billetera. Y en Suramérica ya 15 equipos se unieron para configurar un movimiento, que pedirá a la Conmebol mayores ingresos por su participación en la Copa Libertadores. En esos 15 clubes no figuran colombianos.
No hay duda que un movimiento separatista está recorriendo los cimientos del fútbol mundial. Los penosos escándalos de los “bandis” a nivel mundial y suramericano han puesto a pensar a los dirigentes libres de recibir la tajada de la torta, y a los mismos jugadores, que el dinero que mueve el fútbol por todo concepto —televisión, estática, patrocinios, ropa, campeonatos, etc.— no puede seguir manejado y administrado por unos corruptos que sólo piensan en sus bolsillos.
Ramón Jesurún, presidente de la Federación, le dijo a este periodista que ve con buenos ojos la petición del grupo de los 15 y que desconocía por qué no había clubes colombianos en el proyecto de reforma de los planes de repartición de la mermelada para los equipos y, por ende, para los jugadores. Porque, no hay la menor duda, a mayores ingresos, mejores premios; la plata tampoco se puede quedar en manos de los tesoreros de los equipos.
Un caso concreto: Fox triplicó el valor de los derechos de televisión para las próximas tres copas Libertadores y la tabla de ingresos para los equipos participantes sigue parecida. Reciben tres veces más y siguen pagando casi lo mismo.
Lo curioso de la posición de Jesurún es que nunca le conocimos en público una propuesta para entregarles a los equipos premios en efectivo por ganar torneos, por ganar la Superliga, por vencer en la Copa. Todos son participaciones internacionales, que dan billete, es cierto, pero algo habría que repartir a los finalistas y a los campeones de la gruesa tajada que recibe la Dimayor por multas, patrocinios y televisión.
Algunos clubes grandes han intentado mejorar la repartición de los dineros de la televisión con el argumento de que existen unos equipos que prenden televisores, llevan rating, generan interés, mientras hay otros que apagan la sintonía. La propuesta nunca ha prosperado porque son más los chicos que los grandes y el sistema democrático de votación no lo permite. En España, el 80% del presupuesto de televisión se lo llevan Madrid, Barcelona, Atlético y Valencia.
Conclusión, la plata del fútbol tiene que ser para los equipos y los jugadores. El dinero que mueve el fútbol no puede seguir siendo para el bolsillo de los “bandis”.