José Pékerman tiene bien claro que su peor momento en la selección de Colombia fue durante la Copa América de Chile, hace un año, cuando fracasó de cabo a rabo por falta de fútbol y porque el equipo lució avejentado. El técnico se dio cuenta de que si no entraba en el proceso de renovación, el futuro, para él y para la selección, iba a ser muy incierto.
La convocatoria para la Copa Centenario es una demostración palmaria de que este Pékerman modelo 2016 quiere patear el tablero e ir adaptando su nómina a una edad competitiva de cara a una posible participación en el Mundial. De allí que la exclusión de algunos nombres que siempre fueron de su riñón, hombres de plena confianza durante el proceso del técnico, como Teófilo Gutiérrez, Adrián Ramos, Álex Mejía y Víctor Ibarbo, sea una muestra clara de que algo ha cambiado en el procedimiento y el pensamiento del técnico.
El acercamiento entre Pékerman y Piscis para manejar mancomunadamente, bajo la entera y total supervisión del técnico argentino, las nóminas de Copa América y Olímpicos debe ser tomado en su exacto contexto: es la primera vez durante la égida de Pékerman que hay un proceso conjunto, una idea coherente, una empatía entre los dos técnicos, y que por fin se trabaja de común acuerdo. No tenía sentido que cada uno fuera por su lado cuando la experiencia de Pékerman, dos veces campeón mundial con los juveniles argentinos y forjador de una gran generación de jugadores, debía ser aprovechada. Jesurún, como presidente de la Federación, logró lo que Bedoya no intentó: que el técnico de las mayores tuviera al de las menores bajo su ala protectora. Es una buena noticia.
De la convocatoria tengo algunas observaciones: Yerry Mina y Davinson Sánchez son más jugadores que Felipe Aguilar, que es un gran prospecto, pero todavía está por debajo de Mina y Sánchez. Pocas alternativas en ataque. Un solo atacante goleador, Bacca, y muchos delanteros por fuera, Marlos, Dayro y Martínez. Poca gente, tan solo cuatro delanteros, por lo que podría colegirse que el técnico quiere volver a la idea del Mundial: un solo punta y tres volantes por detrás.
Ese ataque parece livianito y con poca explosión, pero tiene una gran virtud: va a potenciar el rendimiento de James en el puesto que mejor interpreta, jugando por detrás del nueve, pudiendo rematar y sin muchas tareas de marca.
Finalmente, el mensaje de Pékerman es claro: ¿Hace un año pedían renovación? Ahí esta, ahí se las dejo…