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Salpicón

16 de febrero de 2009 - 08:24 p. m.

Algunos temas del fin de semana futbolero:

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Resulta curiosa la proliferación de delanteros Sub 18 empleados en la Copa Mustang durante la segunda fecha. El promedio de 22 minutos jugados por los futbolistas del futuro fue ínfimo. El 95% de los 18 jugadores empleados fueron delanteros, allá donde ‘no estorben’, como dijo un técnico profesional, mientras que no hubo un sólo portero ni un defensor central. Es menester insistir con el tema: no sirve una norma Sub 18 en estas condiciones, con estas circunstancias, donde los jugadores son puestos a la brava, por decreto, y nunca por convicción. Es urgente hacerle revisiones y la idea del campeonato nacional Sub 18 sigue vigente.

Cuando Anthony Tapia llegó a Santa Fe traído por Pedro Sarmiento hizo dos o tres partiditos con un magnífico nivel. Estaba flaquito, pedía la pelota y jugaba bien. Además, le pegaba muy bien a la bola. La noche y su tendencia a engordar, una alimentación desbalanceada, lo llevaron a terminar de suplente.

Pimentel y Gamero lo rescataron en el Boyacá Chicó y ya lleva tres goles gracias a ese cañón que tiene en su pierna derecha. Sería una bendición salvar ese jugador que tiene un magnífico potencial. Lejos de las tentaciones de Cali y Bogotá, en la gélida y seria Tunja no hay mucho donde rumbear.

Los médicos colombianos, encabezados por el magnífico Édgar Muñoz, una eminencia en el tema, le dijeron a Iván Hurtado que debía operarse por una grave lesión ligamentaria. Los médicos ecuatorianos y el jugador se negaron a hacerlo. Millonarios le respetó el contrato y el jugador, en sus últimas como futbolista activo, juega a un cuarto de rendimiento y se le nota en mal estado. Tres errores suyos y tres goles en contra de los azules. El culpable no es Hurtado, el responsable es Quintabani que no tiene los calzones para excluirlo. Lo que no sirve, que no estorbe.

Millonarios es una leonera total. Las barras bravas del presidente se pelean entre ellas. Los máximos accionistas se dan ‘puñaladas’ cada vez que pueden, García habla mal de López y éste despotrica de García. Los jugadores están completamente divididos en grupitos. El ‘sindicato’ aprieta y Quintabani no tiene respuestas, tan sólo una frase que lo resume todo: “Esto es una Torre de Babel”. El apestoso olor de los ‘negocillos’ se huele por todas partes. Desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo y esto ya huele a fracaso. Uno más en la campaña del ‘maestrico’ fracasado, incompetente y perdedor.

Qué bien juega Adrián Ramos y cómo se mueve en el frente del ataque. Recibe siempre limpio, le da buen uso a la pelota, hace diagonales hacia adentro y hacia fuera, comprende el lenguaje del “saber salir para poder entrar” que caracteriza a los buenos delanteros. Es el atacante ideal para este magnífico América de Umaña, un equipo diferente en el fútbol colombiano.

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