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Sin mentiritas

28 de marzo de 2011 - 10:00 p. m.

Ahora resulta que el módulo 4-1-4-1 que viene interpretando el seleccionado de mayores es un descubrimiento del técnico y Gómez pasará a la historia como el hombre que patentó un sistema nuevo en el fútbol, todo esto según sus confesos y furibundos defensores.

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Pues no, que el 4-1-4-1 es bastante viejo y ya ha sido aplicado en el ámbito internacional por varios técnicos. El sueco Ericksson en Alemania 2006 presentó una selección inglesa que jugaba con el volante corrector, Hargreaves, atrás de Lampard y Gerrard. Y la España campeona de la Euro 08 en Austria-Suiza también aplicaba el mismo módulo con Marcos Senna de volante central por detrás de Xavi-Iniesta-Silva-Villa. Así pues que con mentiritas a otro lado y a descrestar calentanos con su cuento y perorata trasnochada.


El tema es diferente, el tema pasa por la viabilidad del módulo, si es bueno o es malo y un resultado no puede tapar el horizonte. No hay sistema malo, todos son viables, lo que existe son sistemas mal aplicados. Ese volante corrector implica un atacante menos y tiene un carisma estrictamente defensivo. En la práctica, y se vio contra España y contra Ecuador, la selección llenó la cancha con sus cinco mediocampistas y cercenó la idea creativa de los ecuatorianos, pero le costó un montón elaborar fútbol ofensivo.


Los dos volantes externos, Soto-Montaño, Ramos-Carbonero, están mucho más en la idea destructiva, apoyar a los volantes centrales, que en generar fútbol de ataque. Y si ellos no se desdoblan, no ganan la raya del fondo, el discurso táctico será eminentemente defensivo y de contragolpe. Y esa idea no es mala, es válida, pero hay que hacerla bien, generando una transición más veloz, más amplia y con mejor definición. Gómez considera que la táctica está por encima del valor individual, le da prioridad a los detalles defensivos, y eso es muy respetable, aunque uno tenga un paladar diferente, al final de cuentas el es el técnico.


El 1-4 en el mediocampo tapa la salida de los marcadores de punta y los reduce a misiones estrictamente defensivas, dejan de ser laterales para ser simples marcapuntas. Sería conveniente que los volantes externos hicieran diagonales hacia el medio, como en algunos pasajes lo hizo Soto, para que Armero y Zúñiga suban por las bandas y amplíen el campo.


Radamel jugó, luchó, peleó, se comió la cancha pero qué sólo se ve en un equipo que no acompaña y no elabora fútbol. La distancia entre Falcao y sus volantes era demasiado grande y por eso no hay armado y fútbol colectivo. Sí, es mejor construir ganando que perdiendo, pero que un resultado positivo no tape el árbol de los errores.

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