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Sorpresas te da la vida

19 de diciembre de 2009 - 12:11 a. m.

Sorprende que un mes después de firmarse el contrato entre Postobón y la Dimayor para el patrocinio de los campeonatos durante los próximos cinco años, ahora se conozca una airada reacción de Protabaco indicando que la Dimayor violó unilateralmente un contrato que ellos tenían hasta diciembre de 2010.

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No parece lógico que la Dimayor no tenga asesores jurídicos que les recuerden una elemental premisa jurídica: “Los contratos se deshacen de la misma manera en que se hacen”. Ese litigio enturbia una relación que fue fructífera durante muchos años y podría costarle dinero al fútbol. Es increíble lo mal que ha manejado Jesurún todo el tinglado de los contratos, los derechos, etc. No le ha pegado a una. Cuando la arrogancia y la vehemencia supera el raciocinio y la cabeza fría.

Resulta extraño el procedimiento de la directiva del Júnior para deshacerse de Julio Comesaña. El uruguayo vino en medio del incendio del descenso, apagó el fuego, los llevó a la final del primer torneo, clasificó a los cuadrangulares, sacó gente nueva, movió el torniquete, le devolvió al elenco el sentido de pertenencia y de ser el símbolo de una región. A pesar de todo, le dieron una patada por el trasero, lo sacaron por la puerta de atrás y ni siquiera un gracias. Comesaña se equivocó en algunos casos puntuales, como llenar de viejos el equipo, perdiendo frescura y ritmo; en dejar sólo a Teófilo arriba, pero lo mínimo que merecía el uruguayo era dirigir el equipo en la Copa del año entrante, algo que se ganó con el sudor de su trabajo. Es cierto, los Char no conocen de agradecimientos.

Nadie entiende el silencio cómplice del presidente y el cuerpo técnico de Santa Fe respecto a los actos de indisciplina de los jugadores, Flotta y Gutiérrez, en Neiva. Borrachos, defecados, orinados, en un lamentable estado, dieron un espectáculo vergonzoso en el aeropuerto. Hay testigos al por mayor. Es una falta de respeto con la hinchada y con el club cuando todavía no había terminado la temporada. Silencio cómplice y alcahuete de presidente y técnico. ¿Qué celebraban Flotta, Gutiérrez y los otros, acaso la eliminación y la goleada?

Sólo los periodistas prepago al servicio de Juan Carlos López celebran que el presidente albiazul se mantenga escondido, no dé la cara a sus jugadores y acreedores, tenga fama de ser el dirigente más mala paga, un individuo con el que nadie quiere hacer negocios confirmando que se trata de un inepto como no ha habido otro. Pero él y su carnal García pegados allí al puesto, arruinando aún más la casa azul, alejando la gente y fracasando torneo tras torneo. Y lo peor todavía está por llegar. Sigue haciendo cola para esa pijamita rayada.

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