Para ganarle a Ecuador, la selección va a tener que mejorar notablemente con relación al partido con Bolivia. Tienen que aparecer el juego colectivo en ataque, las secuencias largas de pases, la posición dominante en el campo. No puede volverse al desorden táctico posicional de la primera media hora del segundo tiempo. Deben mantenerse el orden y el control en defensa, incluidos volantes y zagueros, de la inicial.
Bolivia, con altura y todo, es el peor equipo de la eliminatoria, el más escuálido en todos los sentidos. Por eso, ese triunfalismo de algunos porque se le ganó a Bolivia carece de sentido y sólo indica arribismo e ignorancia. Las victorias son fundamentales para clasificar, pero si vienen acompañadas de un funcionamiento tendrán mucho más valor que como la simple expresión de meter más goles que el adversario.
En La Paz, con toda razón, los laterales nunca fueron al ataque. En el Metro tienen que salir y retornar para poder ensanchar la cancha y generar fútbol por las bandas. Allá los volantes de primera línea no se soltaron y conectaron con los de segunda línea. En Barranquilla hay que enganchar, ligar, mezclar las líneas, como no se hizo en La Paz. Es imprescindible encontrar el volumen de juego expresado en secuencias de pases cortos, medios y largos. Y acompañar a Bacca, no sólo con James, sino con otros delanteros que permitan en un momento dado la superioridad numérica en ataque. Uno de los principios básicos del fútbol es tener siempre más gente que el rival en las dos áreas. Superioridad para defender, superioridad para atacar, algo que en La Paz no se vio.
Ecuador maneja su 4-4-2 con algunas variantes. Antonio Valencia será lateral derecho con salida permanente para permitirle a Fidel Martínez entrar en diagonal acompañando a Cazares y Enner Valencia. Montero mantendrá la disponibilidad sobre la banda izquierda, y esa es una decisión importante a tomar: Fabra puede dar más ataque, pero en el uno a uno en defensa no tiene la solvencia de Farid.
El control del medio será muy interesante y los duelos posicionales y de doblajes en marca y fabricación del hombre libre contarán notablemente. Un socio para James, otro socio para Bacca, un delantero socio para todos, y nada mejor que Ibarbo para esa posición. A riesgo de perder recuperación en el medio, en el Metropolitano sobra un volante de marca y se requiere otro delantero o media punta. Colombia es local y tiene que mandar en el trámite gracias a la posesión y la posición de ataque.
Es obligación ganarle a Ecuador para convalidar la victoria en La Paz, y para conseguirlo hay que jugar muchísimo mejor. Seguro que sí.