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Tiempo perdido

14 de febrero de 2009 - 02:00 a. m.

Nos alcanzan los dedos de una mano para encontrar las cosas buenas que dejó la ‘repichinga’ contra los haitianos del miércoles pasado en Pereira.

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El rival era de madera, de una limitación técnica absoluta, al que se debía ganar y golear dando una buena exhibición de fútbol colectivo. Era una posibilidad de engranar el equipo, de echarle aire a la camiseta, de poner a los delanteros, venidos a menos con el grito de gol, a cantar varias veces para que readquirieran la sana costumbre de festejar anotaciones con la selección. Se fueron en blanco y jugaron mal  Wason y Falcao, en sus movimientos de ataque y mejor Rodallega y Darwin, pero tampoco celebraron.

El equipo generó poco fútbol, se quedó en el toque lateral, en la carencia de talento y chispa de la primera etapa, con un Macnelly displicente y apático que no entendió el mensaje de Lara: “Venga y demuéstreme que usted es mejor que Giovanny”.

Está claro que al técnico Lara le gustan jugadores del mismo corte en el ataque. Chalar-Mosquera, en Paraguay Sub 20, Marco Pérez-Nazarith en Venezuela; Radamel-Wason, en la de mayores. Es su opinión y él es el técnico, pero el fútbol de hoy demuestra todo lo contrario, que son mejores las características complementarias en la pareja de ataque. Mejía, en el Sub 20, y Darwin, en la de mayores reiteran que la idea de un delantero por fuera, habilidoso y desequilibrante y uno por dentro, cualquiera que elija el técnico, son más efectivos. Cuando Darwin llegó al partido la selección produjo las tres o cuatro jugaditas importantes.

No tiene explicación que Lara haya regalado cinco minutos haciendo cambios para el aplauso de la afición, ‘cambios políticos’, cuando bien pudo hacer sus variantes desde el arranque de la segunda etapa. Tampoco fue claro el inmenso abrazo de Yepes a Calero cuando este se retiró. Pareció un mensaje subliminal desde adentro indicando que “este es nuestro portero”, para confirmar que el sindicato ya manda en el equipo. A Julio ni lo llamaron…

Lo bueno: Marín, es el dueño de la banda izquierda, tiene gol y llegada para abrir la cancha, las ganas de Rodallega de recibir confianza de su ‘papá’ Lara, quien lo tenía olvidado, el público de Pereira que estuvo al lado del equipo y se hizo el de la vista gorda ante el pobre espectáculo y el pésimo rival.

Nigeria lleno de suplentes, Cataluña un 28 de diciembre, partido de inocentes; Haití, tres fogueos inexistentes, tres partidos perdidos, imagen clara de una selección que sigue con el rumbo extraviado.

¿Y Lara?, justificando todo, aceptando todo, dándoles vida a estas ‘repichingas’, al lado de sus patrones, los directivos, y de los empresarios.

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