Chile es otra cosa, es otro rival, bien diferente a los últimos que ha enfrentado Colombia. No tiene nada que ver con Uruguay, Ecuador ni Paraguay en el manejo de la doble línea de cuatro.
Sale a llevarse los rivales por delante, no esconde nada, no propone fórmulas defensivas, pero es a su vez equilibrado y ofensivo.
A un puntico de conseguir su tiquete para Sudáfrica, tras una brillante campaña en estos tres años al mando de Marcelo Bielsa, la Roja no llegará el sábado a Medellín a trabajar defensivamente esa clasificación, el Loco será fiel a su libreto y pondrá toda la carne en la parrilla para llevarse los tres puntos.
Los australes se paran con tres hombres en el fondo, tres volantes de recuperación, un enganche y tres delanteros. Ese 3-3-1-3 es flexible en la medida que los volantes se repliegan y terminan haciendo cuatro y cinco en el fondo cuando los atacan y los dos extremos, Alexis Sánchez y Marck González, bajan al medio para ayudar a taponar.
Bielsa maneja bien el concepto de cerrar espacios en la defensa, retrasando jugadores, y agrandar el campo para abrir espacios en la fase ofensiva. Con la cancha ancha en el ataque hacen daño, pues el talento de Matías Fernández y la potencia ofensiva de Humberto Suazo generan inquietud. Si el primero no juega por lesión, en su lugar entraría Jorge Valdivia.
El técnico argentino también es otra cosa, diferente a todos, extraño y genial, insólito y poco previsible. Tiene una filosofía en la cual se mezcla el pragmatismo del resultado y una gran capacidad de gestión en lo táctico y humano. Con la selección de su país hizo la mejor campaña eliminatoria que se recuerde para Japón-Corea 2002 y después fracasó en pleno Mundial. Igual con la albiceleste ganó la medalla de oro en los Olímpicos de Atenas.
Chile aplicó a Colombia un lapidario 4-0 en Santiago y ese fue el punto de quiebre en la tarea de Pinto. Ahora de visitante, en Medellín, ganarle a la Colombia que orienta Lara también puede marcar un derrotero en el destino del técnico nacional.
La gran diferencia entre los dos equipos es que los australes saben cómo atacar porque lo hacen habitualmente y Colombia está intentando aprender a hacerlo en los exámenes finales, como el mal estudiante.