Ya está, se consumó otro rotundo fracaso, el segundo consecutivo, con las selecciones juveniles.
Se pasó la primera ronda, calificaban tres de cinco, mediante un golpe de azar y en la segunda fase, el equipo tuvo altos y bajos, al final de cuentas ganó dos partidos, pero no le alcanzó, y no clasificó a Egipto por puntos y falta de fútbol. Este equipo jugaba mal, tenía pocas convicciones y los errores de manejo fueron evidentes.
Ahora hay que pensar en el futuro y reorientar el tema. La Federación debe meditar seriamente si dos fracasos consecutivos, Paraguay y Venezuela, permiten concluir que se están haciendo bien las cosas. Es necesario admitir que la Federación brindó todo el apoyo posible a este proceso, concentraciones, microciclos, partidos, todo absolutamente todo, pero faltan cosas, algo no funciona.
Lo primero: la norma del Sub 19 es apenas parte de un proceso y da algunos parámetros pero todavía es inconsistente. La reglamentación cumple a medias el objetivo, los técnicos profesionales eluden su cumplimiento, los jóvenes juegan minutitos, el universo de futbolistas es escaso.
El portal ‘Nuestro Fútbol’ remitió a este periodista estos datos sobre el cumplimiento de la norma en el segundo torneo del año pasado: “Actuaron 65 jugadores distribuidos así: tres porteros, siete marcapuntas derechos, cuatro izquierdos, cuatro centrales, 22 volantes y 25 delanteros”.
El único jugador que actuó en todos los partidos fue Leudo, de La Equidad, al final terminó como titular en Venezuela. Cifras alarmantes y que dejan muchas dudas sobre la validez de la reglamentación tal como está escrita.
La norma debe tener un gran complemento y corresponde a la Federación montar un gran torneo nacional Sub 18 para que el universo selectivo sea mucho más grande. El éxito del Mundial del 2011 depende de que la selección local, clasificada de oficio, sea buena, avance, de pelea.
Le corresponde a Luis Bedoya y a Ramón Jesurum tomar ese toro por los cuernos y entrar a lidiarlo como corresponde. No se puede dejar en manos del incompetente e inepto dictadorzuelo que maneja la Difútbol un torneo de esa categoría. él y su babosa Difútbol no sirven para nada. Son un cero a la izquierda.
Con un torneo nacional de 18 equipos profesionales y sus Sub 18, se estaría hablando de un universo selectivo de 360 jugadores en plena competición, domingo a domingo, durante, mínimo un año, para implementar un equipo grande para el Mundial.
Sí, vale plata, cuesta dinero y esfuerzo, pero no todo el billete puede terminar en los bancos suizos y Bedoya debe entender que es hora de reinvertir en el mismo fútbol, de actuar con grandeza.
No es hora de lamentarse más por los últimos fracasos, es hora de mostrar inteligencia y visión.
Ahí les queda esa propuesta…