Cuando terminó el Mundial Sub-20 se comentó que habían quedado muchos detalles de cultura ciudadana y que éstos deberían preservarse pues significaban un espectáculo mejor organizado, una mayor comodidad para el aficionado que paga por un boleto y exige atención y respeto a su inversión.
El partido del miércoles en Bogotá, entre Millonarios y Atlético de Madrid, fue un nefasto regreso al pasado, a lo que no se quiere ver, a lo que la gente le está huyendo y no es sino mirar las paupérrimas asistencias en el torneo profesional para entender que el tema no marcha bien. Una cosa es que la presidencia de la Dimayor consiga millones en recursos extras para los equipos y otra muy diferente que el espectáculo como tal, como calidad de juego, como atención y respeto al que compra el tiquete, sea bueno.
Volvió la invasión de campo pues al final, cuando el partido había terminado, más de mil aficionados se colaron al gramado, asediaron a los jugadores del visitante, casi los empelotan. La policía no se dio por enterada y, afortunadamente, la invasión no fue por una protesta contra juez o adversario. Alguno dirá que en Italia y en Inglaterra se presentó lo mismo con los títulos del Manchester City y de Juventus. Pobre consuelo, que ellos lo hagan no significa que en Colombia deba hacerse, siempre copiando todo lo malo.
No se cumplen los horarios establecidos. El partido comenzó tarde y el local Millonarios abusó del tiempo del intermedio y tardó 21 minutos en volver al campo, generando la protesta de Diego Simeone. Desearíamos saber cuántas veces se cumple rigurosamente con los horarios en el país.
No se pudo hacer la rueda de prensa con los medios acreditados pues la lagartería era total. Las colas de los saurios que fueron al estadio a tomarse una foto con Falcao impidieron la concurrencia de los jugadores. Una muestra absoluta de desorden. Mucho policía molestando a los periodistas y mucho ‘pinchao’ estrato 40 lagarteando una foto.
A muchísimos aficionados que compraron su boleta no se les respetó el puesto asignado. ¿Boletas clonadas, falsificadas, o doble impresión? Otra vez el tema con Tuboleta fue terrible. Costoso y malo.
Ah, qué pena con los españoles del mundo, les hicieron sonar el himno de la abominable dictadura franquista. ¿Quién sería el estúpido e ignorante que confundió los himnos y de dónde habrá sacado esa reliquia?
Fue un lamentable viaje al pasado, a lo que mucha gente alcanzó a creer que se había erradicado con el Mundial.